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Vitalik pidió que las L2 construyan una identidad propia, dado que ya la L1 escala por sí misma.
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La arquitectura de Payy se apoya en un “pool de privacidad” nativo de la cadena.
La empresa Payy lanzó el 4 de febrero Payy Network, una nueva red de segunda capa (L2) compatible con la Máquina Virtual de Ethereum (EVM) que incorpora privacidad por defecto en las transferencias de tokens ERC-20, el estándar más utilizado para emitir activos digitales en ese ecosistema.
Según Payy, el equipo fundador, esta cadena fue diseñada «específicamente para permitir la privacidad en los pagos y finanzas con stablecoins».
El anuncio llegó un día después de que Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, pusiera el foco en el rol de la capa base (L1). El desarrollador, como lo informó KriptoNoticias, sostuvo que la visión original de las L2 ya no tiene sentido, dado que la capa principal de Ethereum, por sus comisiones bajas y aumento en el espacio de bloques, escala por sí misma sin requerir de las L2.
También, Buterin, proclamó que esas cadenas de segunda capa construyan una identidad propia.
En ese marco, la aparición de Payy Network podría ilustrar una de esas búsquedas: no competir por capacidad general, sino especializarse en pagos privados.
Escalar un uso específico, no reemplazar a la L1
Cuando Vitalik insiste en que Ethereum debe escalar principalmente en su capa base, su crítica apunta a las L2 que repiten el mismo modelo generalista, compitiendo con la L1 en capacidad y narrativa.
Bajo ese marco, Payy Network promete escalar un problema puntual que la L1 no aborda de forma nativa: la privacidad e pagos y transferencias de stablecoins.
En esa línea, el equipo de esta nueva cadena publicó en la documentación que que expone las capacidades de Payy Network para abordar su promesa, según se refleja en la siguiente imagen.


La finalidad determinista de alrededor de 300 milisegundos implica que una transacción se considera irreversible casi de inmediato, a diferencia de Ethereum, donde la confirmación económica puede 15 minutos, según los datos expuestos por el equipo de Payy.
En paralelo, el rendimiento proyectado, desde 10.000 transacciones por segundo (TPS) con un techo estimado en 100.000, apunta a un uso intensivo en pagos, muy por encima de la capacidad actual de la L1, de 12 TPS.
En materia de costos, los datos reflejan otra diferencia estructural. Payy presenta transferencias ERC-20 sin tarifa y un gas promedio cercano a USD 0,01, pagadero en sus propios tokens, mientras que Ethereum, aún con costos históricamente bajos en comisiones, son sensiblemente más altos y dependientes del congestionamiento.
A esto se suma la integración en Payy de criptografía de conocimiento cero (ZK) a nivel nativo, es decir, técnicas que permiten validar operaciones sin revelar sus datos, frente a una capa base que no está optimizada para privacidad.
En conjunto, estas métricas describen una red diseñada para pagos frecuentes, baratos y privados, más que para cómputo general.
¿Cómo funciona Payy Network, la nueva red de Ethereum?
La arquitectura de Payy se apoya en un “pool de privacidad” nativo de la cadena. Un pool es un fondo común donde se agrupan tokens; al mezclar múltiples transferencias, se vuelve difícil vincular un envío con un receptor específico. En Payy, todos los ERC-20 ingresan a ese pool y las transferencias directas ocurren dentro de él, ocultando los datos de origen y destino.
Cuando un usuario interactúa con un contrato inteligente, los fondos salen del pool hacia una dirección nueva, sin historial previo. Esta práctica reduce la posibilidad de rastreo de transacciones, porque rompe el vínculo entre la identidad pasada y la operación actual, similar a lo que ocurre en la plataforma Tornado Cash.
La información privada de las transacciones no se publica en la cadena, sino que se almacena fuera de ella en “bóvedas de privacidad”.
Estas bóvedas externas guardan los datos necesarios para auditoría, análisis o cumplimiento normativo, y pueden configurarse mediante un parámetro técnico (una URL de llamada remota, conocida como RPC). De este modo, los desarrolladores pueden elegir cuánto revelar y a quién, para ajustar el balance entre privacidad y cumplimiento según la aplicación.
Payy Network apunta a dos públicos. Por un lado, usuarios nativos de criptomonedas que ya operan con billeteras y aplicaciones descentralizadas, sin necesidad de aprender flujos nuevos. Por otro, empresas financieras que accederían a la red a través de socios de distribución.
Finalmente, el equipo también adelantó que su propia wallet impulsará el arranque con miles de usuarios y liquidez inicial, y que emisores de stablecoins participarán desde el primer día, aunque sus nombres aún no fueron revelados.
No obstante, según el anuncio, basta con agregar la red a una wallet compatible con EVM, como MetaMask, y enviar un token ERC-20 para que la operación sea privada de forma automática.


