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El proyecto QuantumEVM rediseñó la Máquina Virtual de Ethereum para blindarse de la cuántica.
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En Ethereum hubo propuestas de usar direcciones de 32 bytes, pero no han proliferado.
QuantumEVM, una cadena de capa 1 compatible con la Máquina Virtual de Ethereum (EVM) y diseñada con resistencia cuántica desde su base, lanzó su red de pruebas (testnet) pública este 17 de marzo, según explicó Ian Smith, CEO y director técnico del proyecto.
El propósito principal de QuantumEVM es permitir que estructuras del ecosistema Ethereum (aplicaciones descentralizadas, contratos inteligentes, etc.) migren fácilmente a una red que apunta a ser segura contra amenazas postcuánticas, sin perder compatibilidad con herramientas ya existentes, como wallets.
El directivo anunció que el equipo debió rediseñar por completo la arquitectura de memoria de la EVM para que QuantumEVM sea resistente a ataques de computadoras cuánticas.
El cambio central es la migración de direcciones de 20 bytes, el estándar de Ethereum y todas las redes compatibles, a direcciones de 32 bytes.
El CEO también aclaró que QuantumEVM corre sobre Cellframe, una red base de código abierto orientada a la escalabilidad y la seguridad postcuántica, utiliza el mecanismo de consenso de prueba de participación (PoS, por sus siglas en inglés) y permite migrar aplicaciones y contratos inteligentes desde Ethereum de forma casi directa, al mantener compatibilidad con el estándar EVM.
Adicionalmente, Smith asegura que QuantumEVM empleará criptografía postcuántica (PQC), aunque ni él ni la documentación del proyecto especifican qué algoritmo implementarán en específico.
Los documentos del proyecto sí establecen que la estrategia es «híbrida y configurable»: el sistema permite usar varios esquemas de claves y elegir entre ellos mediante archivos de configuración, con el objetivo de facilitar migraciones rápidas ante futuros ataques cuánticos.
Según Smith, en los próximos «tres meses» el proyecto incorporará cifrado homomórfico completo (FHE, por sus siglas en inglés), que permite procesar datos sin descifrarlos, y aceleración de PQC por unidades de procesamiento gráfico (GPU).
¿Por qué 20 bytes no alcanzan?
Las direcciones de Ethereum son de 160 bits (20 bytes) y se generan mediante funciones de hash. Conforme a lo explicado por Smith, ese tamaño es vulnerable al algoritmo BHT (Brassard-Høyer-Tapp), un método cuántico de 1997 diseñado para encontrar colisiones en funciones hash.
Para direcciones de 20 bytes, según el ejecutivo de QuantumEVM, el BHT requeriría aproximadamente 10¹⁶ operaciones cuánticas para hallar una colisión y vulnerar esas direcciones, es decir, dos entradas distintas que produzcan la misma dirección, y potencialmente acceder a fondos ajenos sin necesidad de robar claves privadas.
De acuerdo con Smith, el riesgo es mayor en Ethereum que en Bitcoin. Las direcciones de contratos inteligentes en redes EVM se generan mediante hash más un contador (nonce), lo que produciría un circuito cuántico más simple y más fácil de atacar. Bitcoin, en cambio, deriva sus direcciones a través de una clave privada, una clave pública y dos funciones de hash distintas, lo que complejiza el circuito necesario para el ataque.
La solución que implementa QuantumEVM es pasar a direcciones de 256 bits (32 bytes). Con ese tamaño, el mismo ataque BHT requeriría aproximadamente 2⁸⁵ operaciones, estimó Smith, un umbral que sería inviable en la práctica.
¿Podría Ethereum aplicar la misma solución?
Técnicamente, sí. Desde 2021 existe un hilo de debate en Ethereum Magicians, el foro de referencia de los desarrolladores de Ethereum, sobre la migración de direcciones de 20 a 32 bytes, aunque el último comentario ocurrió en agosto de 2025, lo que indicaría que en el ecosistema Ethereum habría otras prioridades.
Las propuestas incluyen nuevos códigos de operación para generar direcciones de 32 bytes y mecanismos de compatibilidad con contratos existentes.


El obstáculo no es técnico sino estructural. Prácticamente todo el ecosistema Ethereum, contratos bajo los estándares ERC-20 y ERC-721, wallets, exchanges, indexadores y puentes, asume direcciones de 20 bytes.
Migrar implicaría un hard fork de gran escala, una nueva generación de direcciones y mecanismos de compresión para mantener compatibilidad con contratos heredados. A marzo de 2026, no hay propuesta formal en curso ni fecha definida para esa transición.
Otras características y hoja de ruta
Además del rediseño de direcciones, Smith describió otras funcionalidades de la red QuantumEVM. Las transacciones siguen un orden estricto de llegada (primero en entrar, primero en salir), lo que según el equipo elimina la posibilidad de que validadores reordenen operaciones para extraer valor a expensas de los usuarios, práctica conocida como MEV (valor máximo extraíble, por sus siglas en inglés).
Adicionalmente, el costo del gas es fijo en términos de dólares y varía de forma inversa al valor del token nativo QEVM. El proyecto también cuenta con un puente hacia Ethereum y BNB Smart Chain.
Conforme a la hoja de ruta publicada, en el primer trimestre de 2026 el proyecto contempla la venta pública del token, la cotización en exchanges centralizados y el inicio de su primera auditoría de seguridad.


Finalmente, para el segundo trimestre proyecta el lanzamiento del mainnet, staking, disponibilidad completa del EVM y herramientas DeFi. En el tercer trimestre planea lanzar wallets para Android e iOS.


