La liquidez global comienza a mostrar señales de desaceleración al día de hoy, 23 de marzo de 2026. La masa monetaria M2, una de las principales métricas para medir el dinero en circulación, sigue creciendo en términos interanuales. Aunque aumenta a un ritmo menor que en períodos anteriores.
Después de alcanzar los 15 trillones de dólares, la expansión interanual de la M2 global se redujo hasta una zona próxima a los 12 trillones.
A escala global, la evolución de la M2 permite tener una referencia del nivel de liquidez del sistema financiero. Cuando la masa monetaria crece, aumenta la cantidad de dinero disponible para consumo e inversión. Este cambio en la dinámica de la liquidez ocurre en un entorno macroeconómico adverso y con mayores focos de incertidumbre internacional, particularmente por la escalada de tensiones en Medio Oriente.
Para los mercados, esta combinación implica una menor disposición a asumir riesgos debido a la menor disponibilidad de medios de pago (efectivo, depósitos bancarios y otros instrumentos de alta liquidez). Se trata de un factor que suele impactar en activos como bitcoin (BTC) y las criptomonedas.
La situación no implica necesariamente una contracción inmediata del precio, pero sí un entorno menos favorable para los activos más volátiles.
El gráfico siguiente compara la evolución de la oferta monetaria M2 global con el precio de BTC a lo largo de más de una década, desde 2013 hasta 2026. En el eje izquierdo se muestran valores en trillones de dólares (T), que reflejan la magnitud de los cambios en la liquidez global, mientras que en el eje derecho se observa el precio de bitcoin. Las líneas verticales amarillas marcan los eventos de halving.


Uno de los puntos más relevantes del gráfico se observa cuando la variación interanual de la M2 entra en terreno negativo, es decir, cuando la liquidez global se contrae. Esto ocurrió de forma clara entre finales de 2014 y 2015, y nuevamente entre 2022 y comienzos de 2023.
En ambos casos, el comportamiento del precio de bitcoin mostró una relación directa con esa contracción. Tras la caída de la liquidez en 2014-2015, el activo atravesó un mercado bajista prolongado. De forma similar, la fase negativa de la M2 en 2022 coincidió con uno de los retrocesos más marcados del ciclo reciente, donde bitcoin perdió gran parte de su valor desde los máximos alcanzados en 2021.
Las líneas punteadas rojas del gráfico refuerzan esta lectura, al señalar los tramos en los que, tras alcanzar un pico de expansión monetaria, la liquidez comienza a desacelerarse. En esos momentos, el precio de la moneda creada por Satoshi Nakamoto tiende a reaccionar con retraso, iniciando movimientos correctivos o cambios de tendencia.
Por el contrario, en los períodos de mayor expansión monetaria (con incrementos que en algunos casos superan los 10 trillones de dólares interanuales) BTC ha desarrollado sus principales tramos alcistas, impulsado por un entorno de abundancia de capital.
Un elemento a destacar es la relación con los halvings. Estos eventos, que reducen a la mitad la emisión de nuevas unidades de la moneda digital, han coincidido históricamente con el inicio de ciclos alcistas (2016, 2020 y 2024). El gráfico sugiere que ese efecto se potencia cuando coincide con fases de expansión de liquidez global.
En la actualidad, la M2 global continúa en terreno positivo, pero con una desaceleración visible en su ritmo de crecimiento, como indica el último tramo descendente marcado en el gráfico. Esto implica que la liquidez sigue expandiéndose, aunque con menor intensidad, en un contexto posterior al halving de 2024.
Aunque los halvings han funcionado históricamente como catalizadores alcistas para bitcoin al reducir la emisión de nuevas monedas, sus mayores recorridos de precio coincidieron con etapas de expansión monetaria.
Al respecto, la firma de investigación Alphractal plantea: «El aumento de M2 se ha asociado frecuentemente con movimientos alcistas en BTC, aunque la correlación no siempre es consistente». Y añade: «Cuando la oferta monetaria global M2 (YoY) se vuelve negativa, históricamente se ha alineado con los mínimos del ciclo de BTC».
En la actualidad, la M2 global todavía se mantiene en valores positivos, pero el ritmo de crecimiento comienza a desacelerarse. Aunque no ha entrado aún en zona roja (no hay contracción real), el momentum de liquidez está perdiendo fuerza posthalving 2024. Esto implica que, si bien sigue habiendo expansión de liquidez, el impulso que en otros momentos acompañó las subidas de precio es ahora más débil.
Un indicador relevante, pero en debate
Pese a esta relación histórica, no todos los analistas consideran que la M2 sea un factor (o el más) determinante para explicar el comportamiento de BTC, tal como ha reportado KriptoNoticias.
Nic Puckrin, CEO de Coin Bureau, sostiene que otros indicadores pueden tener mayor peso, en particular la emisión de letras del Tesoro estadounidense. Según explica, este factor ha mostrado una correlación más significativa con el precio de bitcoin en los últimos años.
«Cuando la emisión de letras del Tesoro comienza a aumentar, solemos ver que BTC sigue su ejemplo meses después», señala. En sentido contrario, una reducción en esa emisión ha coincidido con caídas posteriores en el precio.
A partir de este análisis, Puckrin llega a cuestionar el foco tradicional del mercado en métricas como la liquidez global o la M2, al sugerir que podrían no ser las más adecuadas para anticipar movimientos del precio.
La tesis detrás de esa postura es que la emisión de letras del Tesoro puede influir de forma más directa sobre la liquidez que efectivamente circula en los mercados. Es decir, más que una medición amplia de dinero disponible, como la M2, este indicador reflejaría con mayor precisión qué volumen de capital está siendo canalizado hacia el sistema financiero y, eventualmente, hacia activos como BTC.
Sin embargo, más allá de este debate, está claro que la liquidez sigue siendo un elemento central. La desaceleración de la M2 no implica por sí sola un escenario bajista inmediato, pero sí marca una transición hacia condiciones menos expansivas.


