3 consecuencias de la irrupción de las stablecoins en Chile

  • El peso chileno enfrenta depreciación adicional debido a las stablecoins.

  • Según Jaramillo, estos activos representan un “desafío para la política monetaria” de Chile.

La consolidación de las stablecoins ha dejado de ser un fenómeno de nicho para transformarse en un pilar del sistema financiero global en 2026. Con un mercado que ya supera los USD 300.000 millones, estos activos han comenzado a redefinir las dinámicas económicas en países como Chile.

Según el economista Patricio Jaramillo, la adopción masiva de estos instrumentos no solo representa una innovación tecnológica, sino que introduce desafíos estructurales que impactan directamente en el valor de las monedas fíat y en la autonomía de las instituciones financieras locales.

El analista sostiene que estos activos se han convertido en un mercado altamente concentrado en el dólar, con volúmenes transaccionales comparables a los sistemas de pagos globales y un rol creciente como comprador estructural de deuda de Estados Unidos.

De acuerdo con él, esa nueva arquitectura financiera ha generado una competencia directa para los activos en moneda local. Esto debido a que han obligando a las autoridades monetarias a replantearse la eficacia de sus herramientas tradicionales ante una creciente «dolarización digital» que parece no tener marcha atrás.

Su visión coincide con lo que han expuesto instituciones del sistema fíat, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha publicado investigaciones en las que termina alertando del auge de las stablecoins y su impacto directo en las políticas monetarias de los Estados, sobre todo los latinoamericanos, como ha reportado KriptoNoticias.

Fotografía del economista chileno Patricio Jaramillo.Fotografía del economista chileno Patricio Jaramillo.
Patricio Jaramillo ve desafíos para la política económica chilena producto de las stablecoins. Fuente: LinkedIn.

Jaramillo, quien también es consultor financiero y exmiembro del Banco Central de Chile (BCC), identificó 3 consecuencias de la irrupción de las stablecoins en Chile. Veamos cuáles son.

Presión adicional sobre el tipo de cambio y depreciación del peso

La primera consecuencia directa de la irrupción de las stablecoins en el mercado chileno, según Jaramillo, se manifiesta en el mercado cambiario.

El analista recuerda que, históricamente, el valor del peso chileno ha dependido de variables macroeconómicas claras, como el precio internacional del cobre o los diferenciales de tasas de interés.

Sin embargo, la facilidad de acceso a dólares digitales por la vía de las stablecoins ha introducido un nuevo factor de presión que, a juicio del especialista, acelera la pérdida de valor de la moneda nacional frente a la divisa estadounidense.

El consultor señala que la preferencia por estos activos digitales está alterando la demanda tradicional. Explica así que, a medida que aumenta la demanda por dólares digitales, «el peso chileno enfrenta presiones a la depreciación adicionales, más allá de los determinantes tradicionales como el precio del cobre o los diferenciales de tasas».

Esta situación se debe a que tanto inversionistas minoristas como institucionales buscan refugio en activos que combinan liquidez inmediata, bajos costos de transacción y percepción de seguridad, tales como las criptomonedas estables. Lo que desplaza la demanda de pesos hacia estos nuevos instrumentos digitales.

Los chilenos se refugian en stablecoins a través de exchanges y plataformas locales, como CryptoMKT, Skipo y OrionX. Este último, que el año pasado recibió una inversión millonaria por parte de Tether Limited, en aras de expandir la adopción de USDT en ese país.

Caída en la demanda de deuda local

La segunda consecuencia identificada por Jaramillo afecta directamente la demanda por deuda en moneda local.

Desde siempre, la capacidad de Chile para financiarse dependía de la confianza en el peso, sin embargo, la irrupción de las stablecoins en la economía local ha introducido un «competidor financiero» que ofrece liquidez inmediata y la seguridad percibida del dólar estadounidense.

Este escenario obliga a un reajuste en los rendimientos que ofrece el mercado chileno. Según Jaramillo, «si los inversionistas encuentran alternativas más líquidas y accesibles en dólares, exigirán mayores retornos para mantener posiciones en pesos, lo que se traduce en un aumento en las tasas de interés locales».

En términos prácticos, esto significa que para que un inversionista decida mantener su capital en instrumentos denominados en pesos chilenos —y no migrar hacia USDT o USDC—, el emisor de la deuda debe compensar ese riesgo y menor liquidez con intereses más altos.

Este incremento en el costo del dinero no se limita al sector financiero. En cambio, termina trasladándose a la economía real, elevando el costo de los préstamos para empresas y hogares en todo el territorio nacional.

Desafíos para la política monetaria y la eficacia del Banco Central

Quizás la consecuencia más alarmante para la estabilidad institucional vista por Jaramillo es el debilitamiento de los canales de transmisión de la política monetaria.

El especialista recuerda que el Banco Central de Chile utiliza la tasa de interés como su principal herramienta para controlar la inflación y el crecimiento. No obstante, si una parte significativa de la población y las empresas opera fuera del circuito del peso, esta herramienta pierde fuerza.

Jaramillo es enfático al señalar que la creciente adopción de estos activos digitales «puede debilitar los canales de transmisión de las decisiones del Banco Central».

Según su análisis, «si una parte creciente del ahorro y de las transacciones se canaliza hacia instrumentos en dólares -aunque sea en formato digital-, el vínculo entre la tasa de política monetaria y las decisiones de consumo e inversión podría debilitarse». Esto pone en jaque la capacidad del ente emisor para gestionar la economía nacional ante choques externos.

¿Qué hay que hacer en Chile?

En este contexto, Jaramillo plantea que la respuesta de política pública es urgente. Entre las opciones figuran el desarrollo de un peso digital (CBDC) o la creación de instrumentos en moneda local más competitivos.

Sin embargo, reconoce una «limitación estructural» insalvable: Chile no puede competir con el estatus de reserva de Estados Unidos.

Por tal razón, él considera que la estrategia debe centrarse en la adaptación. «La pregunta no es si este fenómeno tendrá impacto, sino cuán preparados estaremos para enfrentarlo», concluyó el economista. Y recordó que las stablecoins son ya un engranaje ineludible del sistema financiero global.

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