Cierra la empresa creadora de la DeFi Balancer

  • El protocolo DeFi seguirá activo, aunque sin el respaldo de la corporación Balancer Labs.

  • “Balancer Labs se ha convertido en un lastre más que en un activo”, dice su fundador.

Balancer Labs, la empresa creadora del protocolo del de finanzas descentralizadas (DeFi) Balancer, cerrará sus operaciones tras no lograr recomponerse luego del exploit sufrido en noviembre de 2025.

La noticia se conoció ayer, 23 de marzo, mediante una publicación de Fernando Martinelli, cofundador de Balancer, en el cual dejó en claro que la decisión responde tanto al desgaste financiero como al impacto legal y reputacional acumulado.

«Balancer Labs se ha convertido en un lastre más que en un activo para el futuro del protocolo», afirmó el fundador.

También señaló que la estructura corporativa “simplemente no es sostenible tal como está, sin ninguna fuente de ingresos”.

El golpe más duro llegó el 3 de noviembre de 2025, cuando Balancer sufrió un ataque que drenó fondos por un valor estimado de entre 120 y 128 millones de dólares, en lo que fue el peor hackeo de su historia, tal como lo informó KriptoNoticias.

Este ataque afectó pools y bóvedas de la versión 2 del protocolo y comprometió versiones tokenizadas de ether (ETH), la criptomoneda nativa de Ethereum, como WETH, osETH, wstETH, stablecoins y otros tokens ERC-20.

En aquel momento, el equipo confirmó públicamente «un posible exploit que impacta pools de Balancer V2» y aseguró que sus equipos de ingeniería y seguridad estaban investigando “con alta prioridad”.

Según la explicación posterior, el ataque estuvo vinculado a una vulnerabilidad en los permisos y en la validación de ciertas operaciones internas del protocolo, lo que permitió retiros no autorizados desde los contratos inteligentes.

Pese al cierre de Balancer Labs, el protocolo no desaparecerá. El fundador remarcó que la plataforma ya evolucionó «mucho más allá del punto en el que necesita una empresa tradicional por encima» y sostuvo que Balancer opera a través de la organización autónoma descentralizada (DAO), la Fundación y un modelo de proveedores de servicios.

En esa transición, parte del equipo esencial sería absorbido por una nueva estructura operativa, Balancer OpCo, sujeta todavía a aprobación de gobernanza.

El fundador aclaró que evaluó incluso un cierre total del proyecto, pero descartó esa vía porque el protocolo todavía genera ingresos reales. “En los últimos tres meses, Balancer generó más de un millón de dólares anualizados en comisiones totales”, explicó.

 A su juicio, el problema no es que el protocolo no funcione, sino que “la economía alrededor de Balancer no está funcionando”.

Un problema de modelo, no solo de seguridad

En su mensaje, el creador de Balancer defendió una hoja de ruta basada en recortes y reestructuración. Entre las medidas que respalda mencionó poner fin a las emisiones del token balancer (BAL), redirigir el 100% de las comisiones del protocolo al tesoro de la DAO y reducir el alcance del producto para bajar costos.

A su vez, el plan es desmantelar veBAL, un sistema de bloqueo de tokens que otorga derechos de gobernanza y recompensas a los usuarios.

“Lo que falló no fue la tecnología. Lo que falló fue el modelo económico envuelto alrededor de ella, y el peso acumulado de los incidentes de seguridad que erosionaron la confianza”, escribió.

Ese diagnóstico resume el problema de fondo. Es decir, Martinelli aclara que Balancer no colapsa porque su infraestructura haya dejado de funcionar, sino porque la combinación de hackeos, presión legal, deterioro reputacional y una estructura de costos desalineada terminó volviendo inviable a la empresa que lo sostenía.

El cierre de Balancer Labs pone sobre la mesa una tensión del ecosistema DeFi: la diferencia entre que un protocolo pueda seguir funcionando de forma descentralizada y que la empresa que lo incubó sea financieramente sostenible.

En este caso, la DAO y la infraestructura del protocolo seguirán en pie. Pero la desaparición de Balancer Labs muestra que, incluso en proyectos relevantes del sector, la descentralización operativa no siempre es suficiente.

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