El equipo detrás de Gnosis, uno de los proyectos más antiguos del ecosistema Ethereum, anunció este 29 de marzo su participación como cofundador del Ethereum Economic Zone (EEZ), una arquitectura de redes de segunda capa (L2) diseñada para resolver la fragmentación de Ethereum.
Desde Gnosis advierten que en Ethereum se han desplegado decenas de L2 y que, si bien ese formato posibilitó el acceso a transacciones más baratas y a menores costos, el ecosistema se fragmentó en decenas de cadenas separadas. Cada una con su propia liquidez y su propia infraestructura.
Conforme al comunicado de Gnosis, «Ethereum no escaló hacia una economía unificada. Escaló hacia cien islas». Esa fragmentación es la que apunta a resolver el EEZ, dado que tiene consecuencias concretas para usuarios y desarrolladores.
La fragmentación del ecosistema se traduce en fricción real: si un usuario desea mover sus activos entre diferentes Capas 2 (L2) de Ethereum, se ve obligado a cruzar ‘puentes’, procesos que no solo implican esperas y costos extra, sino también riesgos de seguridad. Para los desarrolladores, el escenario es igual de ineficiente; llevar un protocolo a múltiples redes exige desplegar el código de forma individual, fragmentando la liquidez y multiplicando la carga operativa.


El proyecto EEZ, aún en etapa de desarrollo, cuenta con el financiamiento de la Fundación Ethereum (EF) y fue fundado junto con Jordi Baylina, creador de Circom y contribuidor central de la red Polygon zkEVM.
¿Cómo abordaría la fragmentación de Ethereum el EEZ?
Actualmente, cuando una aplicación en una L2 de Ethereum necesita interactuar con otra aplicación en una red distinta, se necesita que en ambas redes se ejecuten contratos inteligentes diferentes. Esto ocupa tiempo y dinero. Para solucionar esa fragmentación, el Ethereum Economic Zone propone un mecanismo llamado «composabilidad síncrona» («que ocurre al mismo tiempo»).
Mediante el EEZ, cualquier aplicación o contrato inteligente dentro de esta arquitectura, podrá interactuar directamente con contratos en la capa principal de Ethereum (L1) o en otras redes del EEZ, sin puentes ni espera.
De esta forma, los contratos inteligentes de distintas redes pueden interactuar de forma directa y atómica, como si estuvieran en una sola cadena.
De acuerdo con el comunicado de Gnosis, el EEZ ofrece tres ventajas concretas:
- Liquidez global unificada: los protocolos desplegados en una red del EEZ acceden directamente a la liquidez real de Ethereum, no a versiones puente de esa liquidez. Si un protocolo de intercambio tiene un pool en la red principal, cualquier red del EEZ puede acceder a él en la misma transacción.
- Seguridad heredada: las redes del EEZ no tienen un mecanismo de consenso propio sino que heredan directamente la seguridad del conjunto de validadores de Ethereum.
- La composabilidad síncrona: una sola transacción puede involucrar contratos en múltiples redes sin intermediarios.
La base técnica del EEZ reside en ZisK, una herramienta de pruebas de conocimiento cero (ZK) construida por Jordi Baylina que permite construir sistemas de verificación criptográfica.
Las pruebas de conocimiento cero son mecanismos criptográficos que permiten demostrar que una operación fue ejecutada correctamente sin revelar los datos que la componen, lo que permite verificar transacciones entre cadenas distintas con las mismas garantías de seguridad que en la red principal. ZisK permite construir esos sistemas de verificación usando lenguajes de programación estándar, como por ejemplo Rust.
Lo que Vitalik dijo sobre el futuro de las L2
El anuncio del EEZ ocurre en un contexto en que el propio cofundador de Ethereum está cuestionando el modelo actual de las redes de segunda capa.
Como reportó KriptoNoticias, Vitalik Buterin señaló, el pasado 3 de febrero, que la visión original de las L2 como simples extensiones de Ethereum, ya no tiene sentido en 2026.
Su argumento tiene dos pilares: la capa base de Ethereum está escalando, mientras mantiene sus comisiones en niveles mínimos históricos, lo que reduce la presión que justificaba el surgimiento de las L2. Y por otro lado el avance de esas redes hacia la descentralización total es demasiado lento, con muchas aún dependiendo de mecanismos de control centralizados para operar.
Conforme al análisis de Buterin, las L2 deben dejar de intentar ser copias de Ethereum y encontrar valor agregado propio: privacidad avanzada, máquinas virtuales especializadas en inteligencia artificial, eficiencia extrema para aplicaciones no financieras como redes sociales o identidad digital.
Para lograrlo sin sacrificar seguridad, Buterin propone integrar la verificación de pruebas de conocimiento cero directamente en el protocolo de Ethereum, lo que permitiría a las L2 ganar interoperabilidad con la red principal sin depender de mecanismos de confianza adicionales.
El EEZ de Gnosis apunta a ese horizonte, no una L2 que compite con Ethereum sino una que extiende su alcance sin fragmentarlo. Si el proyecto cumple su promesa técnica, representaría una respuesta concreta al diagnóstico de Buterin: un modelo donde las L2 no son islas separadas sino extensiones composables de una misma red.


