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Algorand, Solana y XRP Ledger ya ejecutaron transacciones con firmas resistentes a la cuántica.
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Redes como Quantum Resistant Ledger nacieron con criptografía postcuántica desde su lanzamiento.
Un estudio de Google Quantum AI publicado el 30 de marzo, que estimó que una computadora cuántica podría comprometer la criptografía de Bitcoin en menos de nueve minutos, también identificó redes de criptomonedas que ya implementaron criptografía postcuántica (PQC) y las presenta como demostración de que la transición es técnicamente posible.
El documento divide esas redes en dos grupos: las que nacieron con PQC desde su origen y las que la están integrando sobre protocolos originalmente vulnerables a un potencial ataque cuántico.
Redes de criptomonedas que nacieron blindadas
La cadena Quantum Resistant Ledger (QRL), lanzada en 2018, es señalada por Google como el caso más consolidado de red postcuántica desde su origen.
Conforme al paper de Google, su diseño original se basó en un esquema de firma llamado XMSS (Esquema de Firma de Árbol de Merkle Extendido, por sus siglas en inglés), un algoritmo basado en funciones hash que sería resistente al hardware cuántico.
Según la documentación oficial de QRL, XMSS protege las firmas con las que los usuarios autorizan transacciones: cada vez que alguien envía fondos, la red verifica esa firma con XMSS en lugar de ECDSA, el esquema vulnerable que usan Bitcoin y Ethereum.


XMSS tiene sin embargo una limitación operativa. Cada clave solo puede usarse un número acotado de veces de forma segura. Por ese motivo, según la hoja de ruta del proyecto y cómo también lo destacan desde Google, QRL está incorporando soporte adicional para ML-DSA (el estándar de firma basado en retículas aprobado por el NIST en 2024), que no tiene esa restricción y amplía la flexibilidad del sistema para distintos tipos de uso.
Tras el anuncio de Google y la mención al proyecto QRL, el precio de este token creció más del 40%, como lo notificó KriptoNoticias.
Mochimo (MCM) es otra red que nació postcuántica. Conforme al paper de Google, utiliza una variante de las Firmas de Winternitz de Un Solo Uso (WOTS+, por sus siglas en inglés), otro esquema basado en funciones hash para proteger las firmas de transacciones y está integrado directamente en la capa de consenso de la red.
Cada vez que un usuario envía fondos, firma la transacción con su clave WOTS+ privada, y los nodos verifican esa firma con la clave pública correspondiente. Una vez usada, la clave se descarta y se genera una nueva automáticamente, lo que impide que un atacante pueda reutilizarla.
Abelian (ABEL) es la tercera red que Google identifica como postcuántica desde su concepción. A diferencia de QRL y Mochimo, Abelian combina resistencia cuántica con privacidad. Esta cadena utiliza criptografía de retículas (basada en los estándares CRYSTALS-Dilithium y CRYSTALS-Kyber aprobados por el NIST) para proteger las firmas de transacciones y las claves de las cuentas.
Adicionalmente, emplea esquemas de firma en anillo enlazable (un mecanismo que permite verificar que una transacción es legítima sin revelar el remitente) para resguardar la privacidad de los usuarios a distintos niveles, desde la pseudonimia hasta el ocultamiento completo del monto y las direcciones involucradas.
Abelian, indica la investigación de Google, creó además una red de segunda capa llamada QDay, que soporta contratos inteligentes compatibles con la Máquina Virtual de Ethereum (EVM), el entorno de ejecución de código de Ethereum, bajo protección postcuántica.
Asimismo, el precio del token ABEL registró una suba de más de 24% tras el reporte de Google Quantum AI.
Las que están en transición
Algorand (ALGO) es el caso más avanzado en este grupo. La red ejecutó en 2025 su primera transacción protegida con firmas Falcon, un algoritmo postcuántico basado en retículas estandarizado por el NIST.
En el contexto de Algorand, Falcon escuda específicamente las transacciones inteligentes y las pruebas de estado (certificaciones criptográficas del estado de la cadena usadas en integraciones entre redes) y está disponible como operación nativa para los desarrolladores de contratos inteligentes.
Falcon además produce firmas de aproximadamente 1.280 bytes, más pequeñas que otros esquemas postcuánticos aunque todavía mucho más pesadas que las firmas ECDSA actuales de 70-75 bytes. Según el paper, Algorand también permite a los usuarios cambiar las claves privadas asociadas a sus cuentas, lo que facilita una futura migración completa a PQC.
Solana (SOL) aparece en el paper con un despliegue más acotado. De acuerdo con Google, y como ya lo informó KriptoNoticias, la red implementó de forma experimental una función llamada Solana Winternitz Vault, que utiliza firmas WOTS+ para proteger activos digitales almacenados en bóvedas específicas.
El paper lo califica de despliegue experimental, lo que implica que no está integrado en el protocolo principal sino disponible como opción para usuarios que deseen una capa adicional de protección postcuántica para sus fondos.
Finalmente, la red creada por Ripple, XRP Ledger (XRPL) también figura en el paper de Google. Según menciona el informe, en diciembre de 2025 el ingeniero Denis Angell, de XRPL Labs, confirmó que la red experimental AlphaNet integró ML-DSA en tres componentes del protocolo, con firmas de un peso de unos 2.420 bytes. :
- Las cuentas: reemplazando las claves basadas en curvas elípticas por identidades basadas en retículas.
- Las transacciones: requiriendo firmas ML-DSA para autorizar pagos y transferencias de tokens.
- El consenso entre validadores: protegiendo las comunicaciones y los votos que determinan qué bloques son válidos.
¿Por qué estos avances importan más allá de estas redes?
El paper de Google no solo describe estas implementaciones como logros aislados. Las presenta como prueba de que la transición a PQC es técnicamente factible en redes reales, con usuarios reales.
Conforme al análisis, el principal obstáculo para la migración es que los esquemas postcuánticos disponibles producen firmas entre 10 y 100 veces más pesadas que los actuales, lo que implica mayor ocupación de espacio en cada bloque, comisiones más altas y mayores requisitos de almacenamiento para los nodos que mantienen la red.
Las redes más pequeñas, con comunidades más cohesionadas y gobernanza más ágil, pudieron avanzar más rápido precisamente porque ese costo se distribuye sobre menos usuarios y menos infraestructura heredada.
El panorama que describe el paper de Google es claro: la migración a criptografía postcuántica no es una hipótesis de laboratorio sino un proceso en marcha. Las redes nacidas con PQC desde su origen demuestran que es posible construir cadenas blindadas desde el primer bloque, mientras que los despliegues de Algorand, Solana y XRP Ledger prueban que redes ya establecidas pueden avanzar en esa dirección sin abandonar sus ecosistemas.
El denominador común en todos los casos es la agilidad de gobernanza: comunidades más cohesionadas y estructuras de decisión más dinámicas permitieron avanzar más rápido. Ese es, precisamente, el desafío que el ecosistema de criptomonedas en su conjunto tendrá que resolver antes de que el hardware cuántico deje de ser una amenaza teórica.


