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Un ataque cuántico permitiría “ser dueño de todo”, según Pruden.
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“La brecha entre las ideas actuales y lo que necesitamos es todavía enorme”, dice Pruden.
El CEO de Project Eleven, Alex Pruden, considera que un avance en computación cuántica podría alterar la base misma de las criptomonedas. Según afirmó, ese escenario teórico “rompe todo el modelo filosófico de propiedad de cripto”.
Su advertencia, compartida durante una entrevista publicada este 14 de abril en The Rollup, apunta a un cambio estructural ante la potencial llegada del ‘Q-day’, día en que, si la seguridad actual falla, la noción de que cada usuario controla sus fondos dejaría de ser válida.
El núcleo del riesgo, según explicó, está en la criptografía de clave pública basada en curvas elípticas (ECC), el sistema que usan redes como Bitcoin para proteger las firmas de las transacciones. De acuerdo con Pruden, «si una computadora cuántica es capaz de realizar ingeniería inversa de la clave privada a partir de la clave pública, en un sentido muy real, ellos son dueños de todo».
Sin embargo, ese escenario no es posible hoy. El propio CEO reconoció que «no hay ninguna computadora cuántica hoy en día que pueda romper Bitcoin”, aunque sostuvo que la amenaza se volvió más concreta en los últimos años debido a avances experimentales y a la reducción de recursos necesarios para atacar la criptografía.
En ese sentido, un reciente estudio de Google Quantum AI redujo hasta 20 veces los recursos cuánticos necesarios para romper la criptografía de Bitcoin, lo que alarmó a muchos participantes y especialistas del ecosistema. Entre ellos, Eli Nagar, CEO del pool de minería Braiins, quien concluyó que el riesgo cuántico es más cercano de lo que la comunidad asume basándose en las investigaciones de Google.
En contrapartida, expertos como Adam Back consideran que el riesgo cuántico está a «1 o 2 décadas» de distancia.


Un problema técnico que afecta a todo el ecosistema
Si un ataque cuántico se volviera viable, el impacto sería directo sobre la propiedad de los activos. Un ordenador cuántico teórico capaz de derivar claves privadas podría transferir fondos sin autorización, lo que afectaría precios, liquidez y confianza en el mercado.
El problema no se limita a la seguridad individual, sino a la estructura completa del sistema, según lo explicó el CEO en la entrevista: «La brecha entre las ideas actuales y lo que necesitamos es todavía enorme”. También agregó que cualquier solución implicaría “un cambio total: cada protocolo cambiará, cada contrato inteligente se volverá a desplegar y cada saldo de usuario se moverá”. Es decir, no se trataría de un parche, sino de una migración integral de la infraestructura.
Finalmente, Pruden remarcó que, a diferencia de sistemas como la banca tradicional, en redes como Bitcoin no existe una autoridad capaz de coordinar una respuesta sin afectar la confianza. En ese contexto, sostuvo que el objetivo debería ser “una transición fluida”, porque eso implicaría “estabilidad de precios, estabilidad de infraestructura y que nadie pierda dinero”.
Sin embargo, el propio ejecutivo admite que ese escenario no está garantizado. “Alguna versión de Bitcoin y de cada activo digital definitivamente sobrevivirá a esto; es solo una cuestión de cuánto caos queremos experimentar en el camino”, afirmó. La incertidumbre, en su planteo, no está en si habrá que adaptarse, sino en cómo y bajo qué costo para el sistema.


