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La recomendación es mantener la firma elíptica actual pero preparar una firma postcuántica.
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El NIST fija 2035 como fecha límite para migraciones postcuánticas, plazo que Coinbase cuestiona.
El Consejo Asesor Independiente de Coinbase sobre Computación Cuántica y Blockchain publicó un documento de 50 páginas con una postura calibrada: ningún ordenador cuántico puede romper hoy la criptografía que protege Bitcoin o Ethereum, pero la industria necesita prepararse ahora porque cuando esa capacidad exista, la migración tomará años.
El paper publicado este 21 de abril fue firmado por criptógrafos de Stanford, la Ethereum Foundation, Eigen Labs y la Universidad de Texas, entre otros. El informe detalla por qué simplemente reemplazar los esquemas de firma actuales por alternativas postcuánticas no es una solución directa.
Se señala, por tanto, que sustituir una firma ECDSA estándar por ML-DSA, el esquema basado en redes ya estandarizado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), aumentaría el tamaño de los datos de las transacciones hasta 38 veces en ciertos escenarios. Eso implica bloques más pesados, tarifas más altas y un crecimiento explosivo del almacenamiento en la cadena.
La recomendación del paper es una estrategia de «1 de 2»: mantener la firma elíptica actual pero preparar en paralelo una firma postcuántica que se active cuando sea necesario, sin incurrir en costos adicionales hasta ese momento.
Esa misma lógica se aplica a la capa de consenso. Ethereum, que tiene cerca de un millón de validadores, necesita que todos esos nodos firmen bloques cada pocos minutos. No existe hoy un equivalente postcuántico de BLS, el esquema de firma agregada que Ethereum usa actualmente, con el mismo nivel de eficiencia. El paper lo dice sin rodeos: no hay solución de reemplazo plug-and-play disponible.
Cada red enfrenta además una decisión que nadie quiere tomar: qué hacer con las wallets abandonadas que no migren a tiempo. Aunque el problema central solo afecta a las direcciones con clave pública expuesta En ese sentido, el informe estima que alrededor de 6,9 millones de BTC están en direcciones con claves públicas expuestas.
Anunciar una fecha límite después de la cual esos fondos queden inutilizables garantiza que algunos usuarios pierdan sus activos sin saberlo. No anunciarlo deja esos fondos como un blanco permanente. Los investigadores reconocen que la incertidumbre sobre esta decisión ya está frenando inversión en el sector, y piden que las cadenas tomen una postura pública cuanto antes.
El paper también señala que el NIST recomienda completar las migraciones postcuánticas antes de 2035. Aunque el propio documento advierte que ese plazo podría resultar optimista, a la luz de investigaciones recientes que acortan las estimaciones de tiempo para desarrollar un ordenador cuántico relevante.


El documento es la respuesta Coinbase a Google
La publicación llega en un momento en que el debate sobre la amenaza cuántica al ecosistema se había calentado, más por el ruido que por los hechos. Se trata de la primera publicación del Consejo Asesor Independiente de Coinbase sobre Computación Cuántica y Blockchain, tras su creación en enero de 2026. Y aunque el organismo se se identifica como independiente, incluye al propio jefe de criptografía de Coinbase.
El documento surge como una respuesta medida y técnica al debate que se intensificó en marzo tras el informe de Google Quantum AI que redujo las estimaciones de recursos necesarios para romper la criptografía de Bitcoin. En ese momento, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, anunció que dedicaría tiempo personal al tema.
La reacción fue mixta: algunos celebraron la atención, otros cuestionaron los motivos. Samson Mow recordó que la última vez que Armstrong intervino en un debate técnico de Bitcoin, derivó en las Guerras del Tamaño de Bloque.
El paper es, en parte, la respuesta institucional de Coinbase a ese debate desordenado. Mientras unos aseguran que la amenzaza aún está lejos y otros dicen que no hay tiempo, el mensaje central del exchange es que el riesgo es real pero no inminente, y que la urgencia del pánico es tan peligrosa como la inacción.


