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El precio del petróleo está en niveles no vistos desde 2015.
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A pesar del riesgo inflacionario y de que la FED no recorta tasas de interés, bitcoin resiste.
Bitcoin cotiza este 30 de abril de 2026 en torno a los 76.000 dólares y sostiene ese nivel mientras el mundo enfrenta una crisis energética aguda: el estrecho de Ormuz lleva dos meses cerrado, el petróleo está en precios que no se veían desde 2015 y Estados Unidos presiona a sus aliados para conformar una coalición que restablezca la navegación en la vía marítima más estratégica del planeta.
La jornada del martes fue de alta volatilidad para bitcoin. Tras el anuncio de la Reserva Federal de mantener las tasas en 3,75% anual y el discurso de cierre de Jerome Powell, bitcoin reaccionó a la baja en forma inmediata. Luego recuperó terreno y se estabilizó donde opera hoy.
El siguiente gráfico muestra cómo se ha movido bitcoin durante los últimos 30 días. Allí queda en evidencia que, a pesar de la volatilidad del corto plazo, la moneda digital está dando una exhibición de fortaleza y resistencia en medio de un entorno macroeconómico hostil:


Desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán, el estrecho de Ormuz permanece bloqueado. Por allí transita cerca del 20% del suministro global de petróleo y gas. Los precios del crudo se han duplicado desde principios de año.
Un cable del Departamento de Estado al que accedió Reuters revela que Washington está presionando a otros países para conformar una coalición internacional —denominada «Estructura de Libertad Marítima»— que restablezca la libre navegación. Francia y Gran Bretaña mostraron interés, pero lo condicionaron al cese de hostilidades. Las negociaciones, mediadas por Pakistán, están estancadas.
Mientras tanto, el United States Oil Fund —índice que rastrea precios del petróleo estadounidense— está en 150 dólares por acción, precio que no se veía hace 11 años, tal como se observa en la siguiente imagen:


Al contexto bélico se le suma que ayer, tal como KriptoNoticias lo reportó, fue también el último discurso oficial de Powell sobre tasas de interés como presidente de la FED estadounidense.
Su diagnóstico fue directo: «la inflación está elevada en relación con nuestra meta de largo plazo del 2%» y «se está portando mal». Identificó dos causas concretas: el conflicto en Medio Oriente, que disparó el precio global de la energía, y los aranceles a importaciones, que llevaron la tasa básica de inflación a 3,2%.
La FED, según dijo Powell, no tiene prisa por recortar tasas. «Vemos la postura actual de la política monetaria como apropiada», sostuvo el funcionario. Esa señal de pausa extendida fue lo que detonó la caída inicial de bitcoin tras el anuncio.
El próximo mes, Kevin Warsh asumirá la presidencia de la FED, sujeto a confirmación definitiva del Senado. El mercado lo recibe con optimismo relativo: es cercano a la visión económica de Trump y se espera que priorice el crecimiento, aunque el mandato de la FED de reducir la inflación lo condiciona.


Como queda en evidencia, el entorno macroeconómico no es el más amigable para los mercados financieros. Pero, aún así, a 76.000 dólares, bitcoin demuestra que puede sostenerse en uno de los escenarios macroeconómicos más complejos en años.


