Vitalik reducirá su poder dentro de la Fundación: “Es lo que quiero”

  • La EF controla solo el 0,16% de todo el ETH en circulación.

  • 8 ingenieros habrían renunciado a la EF en 2026; 5 solo en mayo.

Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, anunció este domingo 24 de mayo que su poder dentro del directorio de la Ethereum Foundation (EF) continuará disminuyendo de forma deliberada. «Es honestamente lo que quiero», escribió en una extensa publicación en la que describió el nuevo rumbo de la organización y su propio lugar dentro de ella.

Buterin aclaró que no tiene poderes especiales sobre los demás miembros del directorio y que su participación en la transición ha sido principalmente en preguntas técnicas. La ejecución operativa del proceso, según señaló, está a cargo de Aya Miyaguchi. El directorio, además, se encuentra en proceso de expansión.

La EF es la principal organización sin fines de lucro detrás del desarrollo del protocolo de Ethereum, la segunda red blockchain por capitalización de mercado. Controla apenas el 0,16% de todo el ETH en circulación, lo que, según Buterin,la obliga a concentrar sus recursos en actividades que no ocurrirían sin su intervención directa.

Parte del comunicado de Vitalik Buterin sobre su postura en la Fundación Ethereum. Fuente: X.

Una organización más pequeña y más especializada

Bajo ese criterio, la EF reducirá la venta de ETH para extender su horizonte operativo y cederá a terceros actividades que, aunque valiosas, estén fuera de su misión central. Buterin reconoció que esto implicará que personas de gran talento técnico y alineadas con los valores de la organización queden fuera de ella, algo que describió como necesario para que esas actividades puedan atraer capital externo.

El nuevo eje estratégico se concentra en lo que Buterin denomina CROPS: resistencia a la censura, apertura, privacidad y seguridad. Dentro de ese marco identificó tres prioridades: verificación formal del protocolo mediante IA, preservación del modelo de consenso único de Ethereum, y minimización de intermediarios en el envío de transacciones.

En esa línea, Buterin señaló que hay aspectos del soporte a ETH como activo que están fuera del alcance de la EF, y que para esas tareas se necesitan «otros actores», algunos de los cuales poseen más ETH que la propia fundación. Según indicó, la EF ha comenzado a pensar en cómo relacionarse con esas organizaciones y darles apoyo inicial.

Tensión interna y salidas de personal

El anuncio llega en un momento de presión sobre la organización. Según datos citados por la cuenta MAD Cripto en X, ocho ingenieros de la EF habrían renunciado en lo que va de 2026, cinco solo en mayo. Entre ellos figura Carl Beek, arquitecto del Beacon Chain, cuya salida está prevista para el 29 de mayo. Mientras tanto, el precio de ETH acumula una caída del 57% desde su máximo histórico.

gráfico de precio que muestra la curca descendente del precio de ETH.gráfico de precio que muestra la curca descendente del precio de ETH.
ETH marcó un nuevo ATH el pasado 25 de agosto sobre los USD 4.953. Fuente: Tradingview.

El anuncio generó reacciones en el ecosistema. La cuenta Ethereum Daily rechazó la narrativa que responsabiliza a la EF por el comportamiento del precio de la criptomoneda.

Según esa publicación,la fundación controla una fracción mínima del suministro total, mientras que entidades como Bitmine —firma vinculada al inversor Tom Lee— poseen aproximadamente el 4,37% de todo el ETH, unas 27 veces más que la propia EF. «Deja que la EF proteja la tecnología. Deja que las verdaderas ballenas protejan el precio», concluyó esa cuenta.

El investigador Andy Hall planteó que la apuesta de Buterin enfrenta un dilema de competencia: si la EF se autolimita por principios, otras organizaciones sin esas restricciones podrían capturar su espacio. Buterin respondió que el mejor escenario es que una organización con valores sólidos gane el apoyo genuino de una comunidad. Un tipo de respaldo que, según él, el dinero no puede comprar.

La EF espera estabilizar su nueva forma en los próximos meses. Buterin la describió como «un barco más pequeño, más opinado y más duradero», y reafirmó que ceder protagonismo dentro de ella no es una concesión, sino una decisión buscada.

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