Bitcoin enfrenta la migración postcuántica más difícil del ecosistema: informe

  • Más de USD 2 billones en activos digitales usan criptografía vulnerable, según Quantus.

  • BIP-360 existe como propuesta para Bitcoin, pero aún no tiene consenso de activación.

Bitcoin enfrenta el problema de migración postcuántica más difícil del ecosistema de criptoactivos, por la combinación de su modelo de gobernanza, la exposición permanente de claves públicas en la cadena y la existencia de millones de BTC en direcciones que nadie puede migrar, de acuerdo con un reporte publicado por el equipo de la red Quantus Network este 27 de mayo.

El reporte, basado en el paper de Google Quantum AI, resalta también dos puntos relevantes: el primero es que más de USD 2 billones en activos digitales están asegurados por criptografía de curva elíptica (ECC), vulnerable al algoritmo de Shor, que una computadora cuántica suficientemente potente podría ejecutar para derivar claves privadas a partir de claves públicas.

Y en segundo lugar, que el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) apunta a desaconsejar los esquemas RSA (usado en bancos por ejemplo) y ECC-256 (usado en redes como Bitcoin, Ethereum, entre otras) para 2030 y a prohibirlos completamente para 2035.

Portada de un informe sobre computación cuántica y Bitcoin y criptomonedas.Portada de un informe sobre computación cuántica y Bitcoin y criptomonedas.
Quantus Network considera que Bitcoin enfrenta la mayor dificultad para cambiar a criptografía postcuántica. Fuente: Quantus Network.

El nudo de Bitcoin contra la computación cuántica

Para Bitcoin, el cambio avanza únicamente cuando existe consenso aproximado dentro de la comunidad, sin que ninguna parte tenga autoridad para mandatarlo.

El estudio de Quantus lo enmarca de esta manera:

La estructura de gobernanza de Bitcoin es deliberadamente conservadora. Los cambios avanzan solo cuando existe consenso aproximado entre mineros, desarrolladores de Bitcoin Core, operadores de nodos, exchanges y usuarios, sin que ninguna parte tenga poder para mandatar un cambio. Esta estructura es una fortaleza contra decisiones apresuradas. Es una restricción severa cuando la red necesita ejecutar una transición criptográfica contra un cronograma.

Informe de Quantus Network.

Joe Mattia, director de operaciones de Quantus, sostuvo que «la migración en sí tomará años. Las wallets y los exchanges necesitan actualizaciones de infraestructura, y cada usuario deberá mover sus fondos individualmente. Eso solo puede comenzar una vez que los detalles de implementación sean decididos por un proceso de gobernanza que en sí mismo llevará tiempo».

ARK Invest coincidió en esa lectura en un estudio publicado en marzo, como lo reportó KriptoNoticias, ya que la firma señaló que la gobernanza descentralizada de Bitcoin es simultáneamente su mayor fortaleza y su principal obstáculo para implementar cambios a tiempo.

En ese contexto, el equipo de Quantus remarcó que la propuesta BIP-360, incorporada formalmente al repositorio oficial de Bitcoin el 11 de febrero, es la iniciativa más desarrollada para iniciar esa migración. La propuesta introduce un nuevo tipo de dirección que oculta la clave pública incluso al momento del pago, neutralizando los ataques en reposo.

Sin embargo, a comienzos de 2026 no tiene consenso de activación: «La propuesta existe, pero la coordinación política y social requerida para implementarla no ha tomado forma», sostiene el documento de Quantus.

Infografía sobre Bitcoin y computación cuántica.Infografía sobre Bitcoin y computación cuántica.
Infografía sobre cómo podría la cuántica afectar a Bitcoin. Fuente: KriptoNoticias.

El problema de las monedas de Bitcoin que no pueden migrar

Una migración exitosa de Bitcoin a criptografía postcuántica obliga a tomar una decisión sobre los fondos que nadie puede mover. Entre 2,3 y 3,7 millones de BTC están en direcciones cuyos dueños perdieron acceso a sus claves privadas, según estimaciones de Chainalysis citadas en el informe de Quantus. Esas monedas no pueden migrar a direcciones postcuánticas porque no hay nadie que las controle.

El punto más visible son alrededor de un millón de BTC minados en los primeros meses de la red, en el formato original Pago a Clave Pública (P2PK), donde la clave pública está expuesta directamente en la cadena, afirma el equipo de Quantus. Esos fondos serían los primeros blancos de un ataque cuántico contra fondos en reposo: no requieren interceptar ninguna transacción, porque el material que necesita el atacante ya es público.

Sobre esas monedas, el informe de Quantus presenta dos posiciones sin resolver:

  • No intervenir: dejarlas vulnerables y tratar el eventual robo cuántico como pérdida del primer ocupante.
  • Establecer un plazo de migración y congelar o quemar lo que no migre: esto equivaldría a confiscar fondos de quienes simplemente no actuaron a tiempo o perdieron acceso hace años. «Este es un problema político, y la estructura de gobernanza de Bitcoin (que depende del consenso aproximado entre mineros, desarrolladores y usuarios sin autoridad formal de decisión) no está bien equipada para resolverlo», sostiene el documento de Quantus.

Ethereum y cuántica: una ventaja y varias desventajas

En contrapartida, «una bifurcación dura postcuántica es políticamente concebible dentro del modelo de Ethereum de una manera que no lo es dentro del de Bitcoin», sostiene el informe de Quantus.

Ethereum tiene una ventaja estructural sobre Bitcoin: su historial de hard forks coordinados (por ejemplo la bifurcación DAO y el cambio a PoS) demuestra que puede ejecutar cambios profundos cuando la Fundación, los desarrolladores y los validadores se alinean.

Sin embargo, esa ventaja convive con una superficie de ataque más amplia, ya que, a diferencia de Bitcoin, Ethereum es vulnerable no solo en firmas de transacciones sino también en su mecanismo de consenso y en los contratos inteligentes de su ecosistema.

La exposición alcanza a todo el ecosistema de criptomonedas

El documento de Quantus advierte que el debate público sobre la amenaza cuántica ha subvalorado el alcance real de la exposición. Los protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi) que custodian miles de millones en activos, las llaves administradoras de stablecoins como USDC y USDT, los puentes entre cadenas (cross-chain), los oráculos de precios y los sistemas de gobernanza on chain dependen del mismo esquema de firmas de curva elíptica.

Un atacante que por ejemplo comprometiera la llave de acuñación de una stablecoin principal podría emitir oferta ilimitada, colapsar su paridad y desencadenar liquidaciones en cascada en todos los protocolos que la usan como colateral, señalan desde Quantus Network.

Finalmente, sobre los plazos, el informe cita el dato de Scott Aaronson, teórico de la complejidad computacional en la Universidad de Texas en Austin. Este especialista, según Quantus, entre noviembre y diciembre de 2025 publicó una serie de estudios en los que advirtió que quienes confían en que Bitcoin estará seguro durante los próximos cinco años cometen el mismo error que los físicos de 1938, que descartaban las armas nucleares como una amenaza lejana.

En una entrada posterior fue más directo: si el ritmo de avance del hardware cuántico se mantiene, Aaronson estima que habrá computadoras cuánticas tolerantes a fallas dentro de la próxima década.

De modo tal, mientras algunos actores consideran que la cuántica llegaría antes de 2030 y otros postergan ese peligro una década hacia el futuro, la comunidad continúa debatiendo sobre el potencial riesgo que esa tecnología puede implicar para los sistemas digitales, para la banca tradicional y para Bitcoin y otras redes de criptoactivos.

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