Algunas stablecoins son “peligrosas e indeseables”: directivo de JP Morgan

  • En 2025, se aprobó una ley para regular las stablecoins en EE. UU.

  • Varias empresas se han embarcado en la creación de stablecoins.

Los bancos estadounidenses se han unido para exigir a las autoridades que tomen mayores medidas acerca de las stablecoins.

La controversia principal se centra en aquellas stablecoins que paguen intereses, una práctica que la banca tradicional considera una competencia desleal y un riesgo financiero.

El director financiero de JP Morgan, Jeremy Barnum, ha sido tajante al señalar que algunas de esas stablecloins son «peligrosas e indeseables», ya que estos activos funcionan como depósitos que pagan intereses sin tener las reglas de un banco.

La banca sostiene que no se debe permitir un «sistema bancario paralelo» que tenga los beneficios de la banca sin sus responsabilidades. Barnum destaca que JP Morgan no es «anti-tecnología», mencionando a Kinexys, su división enfocada en activos digitales y pagos digitales institucionales, además de su fondo tokenizado en Ethereum y el acuerdo con Coinbase.

Sin embargo, aclara que la crítica se dirige específicamente a la evasión de las normas bancarias. Según el ejecutivo, «si a ellas se les permite captar depósitos sin cumplir con las leyes bancarias que nosotros hemos seguido por cientos de años», se genera un desequilibrio que afecta la estabilidad del sector.

Director financiero de JPMorgan, Jeremy Barnum, durante el "día del inversionista" de la entidad financiera. Director financiero de JPMorgan, Jeremy Barnum, durante el "día del inversionista" de la entidad financiera.
Jeremy Barnum, director financiero de JPMorgan, quiere más reglas clara para las stablecoins. Fuente: JP Morgan – X.

El directivo de JP Morgan admite que existe una amenaza real al modelo de negocio convencional. Su argumento es que «si el dinero sale del sistema bancario hacia las stablecoins, los bancos tienen menos capital para prestar, lo que altera todo el ecosistema financiero».

Barnum añade que el análisis debe centrarse en el «beneficio real para el consumidor», sugiriendo que si estas stablecoins solo son populares por la falta de regulación, entonces son una «solución en busca de un problema» y un riesgo innecesario.

En 2025, se aprobó la Ley GENIUS para regular las stablecoins en Estados Unidos, pero la Asociación Americana de Banqueros (ABA) considera que la normativa es insuficiente.

La ABA señala que la nueva tecnología permite a “las empresas eludir la regulación y supervisión que los bancos deben seguir, creando distorsiones del mercado que dejan a los consumidores desprotegidos y perjudican a quienes cumplen las reglas”.

El punto de mayor fricción es un vacío legal que permite a los exchanges ofrecer retornos similares a intereses en forma de «recompensas».

El Consejo de Banqueros Comunitarios de la ABA declaró: «Los bancos comunitarios son especialmente vulnerables [a las stablecoins], ya que dependen en gran medida de los depósitos locales para financiar préstamos a hogares y pequeñas empresas. Menos depósitos significan menos préstamos, y las consecuencias son significativas».

Por ello, han instado a los senadores a cerrar la laguna en la Ley GENIUS que ofrece a los emisores una forma de pagar intereses, algo que la Ley pretende prohibir originalmente.

Reacción del sector de los activos digitales

A pesar de las presiones bancarias, varias empresas se han embarcado en la creación de stablecoins tras la promulgación de la Ley GENIUS.

Por ejemplo, Exodus, una wallet de autocustodia de activos digitales, anunció planes para emitir su propia moneda digital, mientras que empresas como Western Union también se preparan para competir en el mercado. Sin embargo, la posibilidad de prohibir los rendimientos ha generado un fuerte rechazo en la industria tecnológica.

La Blockchain Association manifestó su rechazo a una posible prohibición que impediría a proveedores de servicios ofrecer incentivos a los tenedores de estas monedas, como lo reportó KriptoNoticias.

El ente envió una carta al Comité Bancario del Senado, respaldada por más de 125 empresas, advirtiendo que «extender la restricción a terceros limitaría la innovación y fomentaría una mayor concentración del mercado».

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