El Banco Central Europeo (BCE) manifestó formalmente su apoyo a la propuesta de la Comisión Europea para centralizar la supervisión financiera del ecosistema de bitcoin (BTC) y las criptomonedas dentro de la Unión Europea (UE).
Esta iniciativa busca otorgar a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) poderes de supervisión directa sobre actores sistémicos y transfronterizos del mercado de capitales, incluyendo específicamente a los grandes proveedores de servicios de activos digitales. Estos han ganado relevancia tras la implementación completa del marco regulatorio MiCA a finales de 2024.
En una opinión oficial publicada el 9 de abril, el BCE sostiene que profundizar en esta integración fortalecerá el reparto de riesgos privados y ayudará a estabilizar el crecimiento económico ante choques locales. Asimismo, alega que se busca mitigar los riesgos sistémicos que el crecimiento en escala de las empresas de criptomonedas podría suponer para el sistema bancario general.
Este enfoque busca reducir la fragmentación regulatoria y avanzar hacia una unión de mercados de capitales más integrada, permitiendo que las empresas europeas accedan a financiamiento de manera más ágil y competitiva, sin depender de los mercados de Estados Unidos.
Al trasladar la regulación de actores transfronterizos de importancia sistémica directamente a la ESMA, con sede en París, la institución dejaría de tener una función meramente coordinadora para ejercer autoridad directa. El organismo contaría con facultades de investigación, sanción y cumplimiento sobre las mayores entidades del sector de criptomonedas. Por su parte, el BCE solicitó un asiento sin derecho a voto en la junta ejecutiva de la ESMA para aportar su experiencia en política monetaria y sistemas de pagos.
A pesar del respaldo institucional, la iniciativa generó debate entre especialistas legales. La abogada especializada en bitcoin y criptomonedas Cristina Carrascosa señala que este «no es el mejor resultado», argumentando que los Estados miembros podrían haber aplicado criterios homogéneos sin necesidad de centralizar la autoridad.
Carrascosa también advierte sobre el riesgo de que la política financiera sea dominada por los Estados miembros con mayor influencia tradicional, en lugar de reflejar la diversidad de todo el bloque europeo.
«Si la supervisión de la infraestructura financiera crítica debe centralizarse, la junta ejecutiva de la ESMA debe estar compuesta de manera equitativa por representantes de toda la unión, en lugar de estar dominada por los habituales estados miembros que suelen tener influencia en la política financiera. ¿No debería?», cuestiona.
El BCE concluye que esta transición es un paso ambicioso para mejorar la liquidez y competitividad de los mercados europeos. No obstante, el ente advierte que el nuevo mandato para la ESMA requerirá un aumento significativo de recursos y una transición gradual por parte de los reguladores nacionales para asegurar la estabilidad total del sistema financiero.
Todo este movimiento del BCE a favor de un mayor control y vigilancia sobre el sector de las criptomonedas responde a una hoja de ruta iniciada en noviembre de 2025. En aquel momento, la Comisión Europea comenzó a elaborar un proyecto para centralizar la supervisión de las principales infraestructuras financieras, incluyendo bolsas de valores y plataformas de intercambio de monedas digitales, como reportó KriptoNoticias.


