Cory Klippsten, CEO de la firma financiera Swan Bitcoin, acusó públicamente a Alex Pruden, CEO de Project Eleven, de amplificar el miedo a la computación cuántica para beneficiar sus propios intereses económicos y comerciales.
El cruce comenzó este 1 de marzo, cuando desde la cuenta oficial de Project Eleven cuestionaron en una publicación en X el dato técnico que Klippsten había citado en otra publicación del 28 de febrero pasado. En ella le restó urgencia a la amenaza cuántica, cuestionando la cantidad de cúbits físicos necesarios para comprometer Bitcoin.
El equipo de Project Eleven, que se ocupa de investigar y desarrollar soluciones en torno a la cuántica, señaló que la investigación citada por Klippsten es de 2022 (un estudio publicado por la Universidad de Sussex) y que los números habrían cambiado.
Klippsten, en respuesta y a través de la misma red social, apuntó a los incentivos de su contraparte: recordó que Project Eleven acaba de cerrar una ronda de inversión de USD 20 millones (anunciada a mediados de enero para desarrollar soluciones ante el riesgo cuántico).
También acusó al equipo de Project Eleven de estar por lanzar su propio token con el respaldo de un inversor denominado «Nicarus», refiriéndose a Nick Carter, inversionista que lideró aquella ronda.
Para Klippsten, el patrón es claro: construir una narrativa de miedo cuántico que justifique tanto la ronda de capital como la emisión de un activo propio. «Siempre es la misma historia con esta gente», escribió, en alusión a lo que llamó el uso del «cuento del peligro cuántico» como estrategia de marketing.
El ejecutivo también recordó, con tono crítico, que el proyecto anterior de Pruden, la red Aleo, vio colapsar su token nativo ALEO desde un máximo histórico de aproximadamente 6,80 dólares hasta cotizar en torno a 0,07–0,08 dólares.
Project Eleven y Klippsten: diferentes estimaciones para Bitcoin
Pruden, por su parte, es uno de los actores del ecosistema que más urgencia ha expresado sobre la amenaza cuántica: su firma estima que cerca de 7 millones de BTC (alrededor del 30% del suministro total) son potencialmente vulnerables a un ataque cuántico suficientemente avanzado.


La principal causa detrás de esa potencial vulnerabilidad, según Project Eleven, reside en que esas monedas de BTC están almacenadas en direcciones reutilizadas por los exchanges de criptomonedas, como por ejemplo Binance.
Klippsten, por el contrario, argumenta que esa urgencia está infundada.
El directivo de Swan, basado en un estudio de la Universidad de Sussex, afirmó que estima que romper una clave Bitcoin en un día requeriría 13 millones de cúbits físicos y que las mejores máquinas disponibles hoy rondan los 1.000.
En esa línea, Klippsten agregó que «estamos a cuatro órdenes de magnitud de la amenaza sobre la que esta gente siembra miedo». Eso significa que la tecnología actual tendría que multiplicarse por 13.000 para alcanzar el umbral de amenaza real, una brecha que, según Klippsten, desmonta el alarmismo.
La polémica tiene un punto en común
Pese a las críticas, hay un punto en el que Klippsten, aunque no lo exprese directamente, coincide con el argumento de Project Eleven: la reutilización de direcciones.
Para Klippsten, un atacante cuántico necesitaría la clave pública de una dirección Bitcoin para siquiera intentar un ataque (información que permanece oculta si el usuario nunca reutiliza direcciones), por lo que «tu Bitcoin en reposo está seguro».
Pero es exactamente ese vector el que Project Eleven señala como el problema real: los exchanges han reutilizado masivamente direcciones a lo largo de los años, dejando expuestas las claves públicas de los fondos allí almacenados.
De esta forma, ambos coinciden en el diagnóstico técnico, aunque difieren en si ese riesgo justifica alarma o mejores prácticas.
La cuántica y Bitcoin: entre la urgencia y la cautela
El cruce entre Klippsten y Pruden refleja un debate más amplio que sitúa a la computación cuántica entre la realidad y el FUD, como lo notificó KriptoNoticias.
Charles Edwards, CEO y fundador de Capriole, considera que la amenaza cuántica es urgente y no debe subestimarse. Por su parte, Chris Wood, jefe global de estrategia en Jefferies, retiró recientemente a BTC de su cartera de inversión citando específicamente los riesgos de la computación cuántica.
En la vereda opuesta, Adam Back, cofundador de Blockstream, adopta una postura intermedia: reconoce el riesgo, pero lo ubica en un horizonte a «una o dos décadas». En esa misma línea, el ejecutivo de Strive Joe Burnett fue directo: «La computación cuántica no es una amenaza existencial para Bitcoin.»


