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Cita a líderes en la Conferencia de Seguridad de Múnich, que declararon muerto el orden pos-1945.
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Recomienda diversificar carteras hacia oro y bitcoin ante riesgos geopolíticos elevados.
Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates y una de las voces más influyentes de Wall Street, dejó de hablar de riesgos para señalar que el orden mundial establecido tras 1945 colapsó y, por lo tanto, el planeta oficialmente está en la fase de conflicto abierto.
El detonante de este sombrío análisis fue la retórica inusualmente cruda emanada de la Conferencia de Seguridad de Múnich, concluida días atrás en Alemania. En una extensa publicación este 19 de febrero de 2026, Dalio explicó que las intervenciones de los líderes occidentales confirmaron que el mundo abandonó la «Etapa 5», caracterizada por tensiones internas, para entrar en la «Etapa 6» de su marco teórico del Gran Ciclo.
Para dimensionar la gravedad del anuncio, es necesario remitirse a la obra Principles for Dealing with the Changing World Order (2021). En este modelo histórico de 80 años, Dalio señala que la fase actual representa el punto de inflexión donde desaparecen las reglas compartidas y se impone la fuerza bruta, haciendo inevitables los choques entre grandes potencias.
Este cambio de paradigma fue validado en tiempo real por los propios protagonistas. El Informe de Seguridad de Múnich 2026, titulado significativamente Under Destruction (Bajo Demolición), sirvió de telón de fondo para admisiones impensables hace una década.
Friedrich Merz, canciller alemán, y Emmanuel Macron, presidente de Francia, certificaron la defunción de la arquitectura de seguridad europea, con Macron instando explícitamente al continente a prepararse para una economía de guerra.
Desde el otro lado del Atlántico, la postura fue igual de tajante. Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., describió el escenario como una «nueva era geopolítica» donde el viejo mundo definitivamente desapareció.
Para Dalio, estas declaraciones son la prueba empírica de una «política de la bola de demolición», donde las potencias ya no buscan reformar el sistema multilateral, sino desmantelar activamente las estructuras de sus rivales.
Refugios para la transición y anarquía
La transición a la «Etapa 6» conlleva implicaciones críticas para la gestión de capitales. Dalio advierte que las estrategias convencionales, que asumen la estabilidad del dólar y el crecimiento perpetuo de la renta variable estadounidense, se han convertido en trampas de alto riesgo donde los activos podrían sufrir correcciones superiores al 50%.
Su recomendación es que ante la previsible pérdida de valor del dinero fíat en tiempos de guerra, los inversores reduzcan su exposición al dinero en efectivo y a los mercados concentrados en EE. UU. La alternativa es distribuir el riesgo en «canastas» de activos reales, priorizando el oro físico, refugio histórico que los bancos centrales llevan años acumulando, y los bonos indexados a la inflación, como lo informó KriptoNoticias.
Adicionalmente Dalio reitera la utilidad de bitcoin dentro de este esquema defensivo. Lo describe como un «oro digital» atractivo para las nuevas generaciones por su carácter de activo no soberano. Aunque el inversor reveló poseer solo una «cantidad pequeña» con fines de diversificación, su inclusión subraya la creciente desconfianza hacia la solvencia de los sistemas tradicionales.
Después de todo, su mensaje final es que la incertidumbre ya no es una variable, sino la constante. Mientras el sector financiero intenta digerir el fin de la globalización, el consenso político y económico se alinea en una sola dirección, donde se entiende que las reglas del juego han cambiado, y quien siga invirtiendo con el manual del siglo XX corre el riesgo de perderlo todo.


