Ethereum (ETH) atraviesa un período de debilidad marcado por factores macroeconómicos y tensiones geopolíticas internacionales. Eso es lo que opina Tom Lee, cofundador de Fundstrat, quien afirmó que uno de los principales elementos que está afectando el desempeño del activo es el fuerte incremento de los precios del petróleo registrado en las últimas semanas.
La segunda criptomoneda más grande del mercado cayó hasta un mínimo intradía de USD 2.097 durante la jornada del domingo, su nivel más bajo desde el pasado 7 de abril. Posteriormente, ETH logró estabilizarse alrededor de los 2.116 dólares, acumulando una caída diaria cercana al 2,9%.
A través de publicaciones en X, Lee explicó que el comportamiento reciente del crudo y Ethereum ha mostrado una correlación inversa cada vez más marcada. Según el analista, mientras el petróleo continúa avanzando impulsado por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente, ETH mantiene una tendencia bajista sostenida dentro del mercado.


El ejecutivo aseguró que a corto plazo, el aumento del petróleo se convirtió en el principal obstáculo para Ethereum. A su juicio, el encarecimiento de la energía y el aumento de la aversión al riesgo terminan afectando especialmente a activos más volátiles, como las criptomonedas.
El repunte del petróleo coincide con una nueva escalada de tensión relacionada con el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial. La posibilidad de interrupciones en el suministro internacional elevó los precios del barril de forma acelerada durante las últimas semanas. El crudo Brent llegó a negociarse cerca de los 111 dólares por barril el lunes, acumulando un avance aproximado de 16,4% durante el último mes.
Para Lee, este contexto terminó afectando directamente el apetito de los inversionistas por Ethereum. Según indicó, el avance del petróleo durante las últimas semanas coincidió con una caída progresiva en el precio de ETH, reforzando la relación inversa entre ambos activos.
Sin embargo, el ejecutivo considera que una eventual corrección en el precio del crudo podría abrir espacio para una recuperación de Ethereum. A pesar de la debilidad reciente, describió el escenario actual como “ruido táctico a corto plazo”, insistiendo en que los fundamentos estructurales de ETH permanecen sólidos.
Pese al escenario bajista de corto plazo, Lee sostiene que la tesis estructural de Ethereum continúa sólida. El analista considera que las narrativas más importantes para la red siguen siendo la tokenización de activos del mundo real y el crecimiento de la inteligencia artificial agentica. En este sentido, proyectó que ETH podría alcanzar un rango de entre USD 9.000 y USD 12.000 hacia finales de 2026, apoyado precisamente en el crecimiento de la tokenización institucional y la adopción de la red vinculada a inteligencia artificial.}
Analistas sugieren otros factores
Otros analistas y firmas financieras del sector consideran que la presión reciente sobre Ethereum responde a una combinación más amplia de factores, más allá del repunte del petróleo. Reportes de entidades como Citigroup y Standard Chartered han advertido sobre un deterioro del apetito institucional hacia ETH, acompañado de salidas de capital desde ETF vinculados a ether y una mayor preferencia del mercado por bitcoin. A esto se suman el aumento de reservas de ETH en exchanges, ventas de grandes inversionistas y un entorno macroeconómico marcado por mayor aversión al riesgo, factores que continúan limitando el desempeño de la segunda criptomoneda más grande del mercado.
A futuro, la proyección para Ethereum sigue siendo alcista en el largo plazo, pero con diferencias grandes en el corto y mediano plazo. En reportes recientes de Reuters, Citi recortó su objetivo a 12 meses para ETH a 3.175 dólares, con un escenario alcista de 4.488 dólares y uno bajista de 1.198 dólares; la firma argumentó que Ethereum es muy sensible a la actividad de usuarios y a los flujos institucionales, aunque ve apoyo en stablecoins y tokenización.
Standard Chartered, en cambio, mantiene una visión más optimista y dijo que 2026 será “el año de Ethereum”, con una proyección de 25.000 dólares para finales de 2028. El banco justificó esa tesis por el mayor uso de la red, el crecimiento de las stablecoins y la adopción institucional.
Lo que es seguro es que el comportamiento reciente de la moneda refleja cómo el mercado de criptomonedas continúa expuesto tanto a factores macroeconómicos como a tensiones geopolíticas internacionales, incluso mientras persisten expectativas positivas de largo plazo para el ecosistema.

