El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso en evidencia una paradoja financiera que desafía la narrativa convencional de la industria de las criptomonedas.
Para ellos, el aumento en la adopción de stablecoins como Tether (USDT) y USD Coin (USDC) no está fortaleciendo al dólar estadounidense, sino que está provocando su depreciación y alterando los rendimientos de los bonos del Tesoro.
En una investigación liderada por Eugenio Cerutti y otros economistas del organismo, se establece por primera vez una relación causal entre los shocks de demanda de estas monedas y los mercados financieros tradicionales.
Utilizando un método de identificación narrativa basado en eventos ocurridos entre 2019 y mediados de 2025, el FMI determinó que un incremento del 1% en la capitalización de mercado de las stablecoins genera una caída de aproximadamente 1,9 puntos básicos en los rendimientos de los bonos del Tesoro a un mes.
Esta presión a la baja en las tasas de interés de corto plazo tiene un efecto dominó en el mercado de divisas. Al volverse menos atractivos los rendimientos de los activos estadounidenses, se produce un reequilibrio de carteras globales que empuja al dólar a la baja. El informe es explícito al señalar que «el índice del dólar se deprecia modestamente, aproximadamente un 0,09% en su punto más bajo» tras un shock de demanda de stablecoins.
Asimismo, el FMI señala que el impacto en el sector corporativo es desigual. Según el estudio, «los proveedores de servicios de pago —especialmente las empresas que han construido infraestructura basada en stablecoins— experimentan retornos positivos».
Resalta así que empresas como Coinbase, PayPal, Square y Adyen han visto beneficios estadísticamente significativos en sus acciones ante el crecimiento de este mercado. Por el contrario, los bancos tradicionales, tanto grandes como pequeños, no muestran una respuesta clara en su renta variable, lo que sugiere que el mercado aún no ha valorado un riesgo real de desintermediación financiera, de acuerdo con el FMI.


Las stablecoins son una «variable macro»
Para la abogada venezolana Ana Ojeda, especialista en la materia, estos datos confirman que las stablecoins han dejado de ser una «variable cripto» para convertirse en una «variable macro».
Ojeda sostiene que, aunque la lógica tradicional sugiere que la demanda global de activos denominados en dólares debería reforzar a esa moneda, la realidad documentada por el FMI demuestra lo contrario.
Según la especialista, el canal de rentabilidad domina sobre el canal de adopción extranjera, lo que significa que la caída en los rendimientos de los bonos pesa más que la demanda misma del activo digital.
La institucionalización de este modelo se consolidó en julio de 2025 con la promulgación de la Ley GENIUS en Estados Unidos. Esta legislación obliga a que las reservas de las stablecoins se mantengan en bonos del Tesoro con vencimientos menores a 93 días, convirtiendo lo que era una práctica de gestión de riesgos en una obligación legal estructural.
Esto ocurre en un marco de apoyo político sin precedentes, tras la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2025 para promover la soberanía global del dólar a través de tecnologías financieras y criptomonedas, como reportó KriptoNoticias.


