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Goldman Sachs desarmó su equipo cuántico por considerar que la cuántica está lejos de ser aplicable.
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JPMorgan mantiene más de 50 especialistas activos explorando usos en finanzas y criptografía.
El banco Goldman Sachs desmanteló su equipo de computación cuántica después de que sus investigadores descubrieran que resolver ciertos problemas financieros con esta tecnología requeriría millones de años de cómputo y un procesador con al menos 8 millones de cúbits lógicos (unidades de procesamiento cuántico con corrección de errores). Los mejores procesadores disponibles hoy no superan los 100 cúbits lógicos, de acuerdo con la investigación de Goldman Sachs.
El hallazgo, reportado el 26 de abril por Bloomberg, surgió de un trabajo conjunto entre Goldman y Amazon. Según el medio, el banco reunió un grupo de científicos especializados para explorar si la computación cuántica podía mejorar los retornos de sus clientes. Lo que encontraron fue lo opuesto: la brecha entre lo que la tecnología promete y lo que puede ejecutar hoy es tan amplia que el proyecto no tenía horizonte práctico.
JPMorgan tomó el camino contrario. Este banco mantiene un equipo de más de 50 físicos, matemáticos y científicos computacionales explorando aplicaciones en optimización, aprendizaje automático y criptografía, conforme a Bloomberg.
Rob Otter, responsable del área cuántica en JPMorgan, señaló que esperan poder correr algoritmos útiles en procesadores cuánticos «en los próximos años», aunque aclaró que por ahora esperan que el hardware sea «más viable comercialmente».
La divergencia entre ambos bancos refleja una tensión más profunda dentro de la industria. Subodh Kulkarni, director ejecutivo de Rigetti Computing, una de las empresas de hardware cuántico más relevantes del sector, admitió ante Bloomberg que en 2023 vio con claridad el problema:
La industria cuántica, incluyendo nuestra empresa, había hecho muchas promesas. Y francamente, estábamos lejos de cumplirlas.
Subodh Kulkarni, director ejecutivo de Rigetti Computing.
Matt Johnson, cofundador de QC Ware, empresa de software cuántico que trabajó con JPMorgan, fue más directo: la inversión de los bancos en la tecnología fue, en su opinión, «mal sincronizada». La promesa era real, pero el hardware no acompañó.
La conclusión práctica, por ahora, es que Wall Street no sabe cuándo apostar en serio. Goldman eligió esperar. JPMorgan eligió invertir. Ninguno puede demostrar que tomó la decisión correcta.
La misma división, en Bitcoin
Ese debate no es exclusivo de Wall Street. En el ecosistema bitcoiner, dos posturas también se enfrentan.
Por un lado, Google Quantum AI publicó en marzo un estudio que afirma haber reducido hasta 20 veces los recursos cuánticos necesarios para comprometer la criptografía que protege las firmas de transacciones de Bitcoin. En la misma línea, investigadores de Caltech y Oratomic redujeron teóricamente en unas 100 veces el hardware físico requerido para ejecutar el algoritmo de Shor, el método cuántico capaz de romper esa criptografía.
Asimismo, compañías como Grayscale y Cloudflare, siguiendo a Google, fijaron 2029 como objetivo para alcanzar protección postcuántica integral en sus sistemas.


Por otro lado, Adam Back, reconocido criptógrafo y desarrollador y cofundador de Blockstream, descartó que la amenaza sea inminente. Según explicó, las computadoras cuánticas actuales son «demasiado básicas» y estima que el ecosistema tiene aproximadamente una década para migrar a formatos postcuánticos.
Back atribuyó parte del pánico al desequilibrio mediático. «Las noticias negativas venden», dijo, mientras el trabajo técnico concreto no genera la misma atención.
Lo que Goldman, JPMorgan y el ecosistema Bitcoin comparten es la misma incertidumbre de fondo. Nadie sabe con precisión cuándo la computación cuántica dejará de ser una promesa y se convertirá en una amenaza real. Las estimaciones van de una década a 2029 y esa brecha de años entre proyecciones es, en sí misma, la mejor evidencia de que el debate está lejos de resolverse.


