Project Eleven, firma especializada en seguridad postcuántica para activos digitales, entregó este 24 de abril su premio Q-Day —una recompensa de un bitcoin— a Giancarlo Lelli, investigador independiente que logró quebrar una clave de criptografía de curva elíptica (ECC) de 15 bits desde hardware cuántico de acceso público en la nube.
La organización califica el resultado como la mayor demostración pública hasta la fecha del tipo de ataque que amenaza a Bitcoin, Ethereum y más de 2,5 billones de dólares en activos digitales respaldados por ECC.
Según la firma, Lelli derivó una clave privada a partir de su clave pública en un espacio de búsqueda de 32.767 posibilidades, empleando una variante del algoritmo de Shor. Ese algoritmo apunta al Problema del Logaritmo Discreto de Curva Elíptica (ECDLP), la base matemática de los esquemas de firma digital que protegen a Bitcoin, Ethereum y la mayor parte de las redes de bloques. La firma señala que el logro no provino de «un laboratorio nacional ni de un chip privado», sino de un investigador operando con recursos comerciales disponibles.
Es preciso subrayar que la computación cuántica permanece en una etapa experimental, careciendo aún de aplicaciones domésticas comerciales. Dado que los sistemas actuales se limitan a laboratorios y centros especializados, cabe la posibilidad de que, pese a las declaraciones de la firma, el avance dependa de tecnología propietaria de acceso restringido.
Los ataques cuánticos sobre ECC han transitado de la teoría a la práctica en los últimos siete meses. La demostración de 6 bits realizada por Steve Tippeconnic en septiembre de 2025 fue la primera ruptura pública sobre hardware cuántico; el resultado de 15 bits de Lelli la supera por un factor de 512. Project Eleven señala que el ritmo de progreso supera las proyecciones previas del sector.
La brecha que separa el laboratorio de Bitcoin
Las estimaciones teóricas de recursos para un ataque completo de 256 bits —la escala en la que opera Bitcoin— han caído de forma pronunciada en el mismo período. El whitepaper de Google de abril de 2026 situó el requisito en menos de 500.000 cúbits físicos, y un paper posterior de Caltech y Oratomic redujo esa cifra hasta 10.000 cúbits en una arquitectura de átomos neutros. La organización plantea que la distancia entre los 15 bits demostrados y los 256 bits que utiliza Bitcoin es aún considerable, aunque sostiene que la brecha se reencuadra cada vez más como un problema de ingeniería y no de física fundamental.
Project Eleven es una compañía que desarrolla infraestructura y herramientas de seguridad para la era postcuántica, con foco en el ecosistema de activos digitales. Su CEO, Alex Pruden, ha sostenido que un avance cuántico podría alterar la base misma de las criptomonedas y «rompe todo el modelo filosófico de propiedad de cripto» , en referencia a la posibilidad de que cualquier actor con capacidad cuántica suficiente pueda derivar claves privadas desde claves públicas expuestas en cadena. La firma tiene un interés comercial directo en la adopción de soluciones postcuánticas.
Según los datos de Project Eleven, aproximadamente 6,9 millones de bitcoin se encuentran en wallets cuyas claves públicas son visibles en la cadena, lo que las expone a un eventual ataque cuántico. Si una computadora cuántica pudiera derivar las claves privadas a partir de las claves públicas expuestas, comprometería fundamentalmente el modelo de seguridad que sustenta los sistemas de criptomonedas, según advirtió previamente la firma de análisis Chainalysis. Todas las blockchains que utilizan ECC comparten una exposición similar.
El CEO de Project Eleven sostiene que el resultado del Q-Day Prize confirma que la migración a criptografía postcuántica no puede postergarse: Google se comprometió a ser cuánticamente seguro antes de 2029, y la organización advierte que la ventana para anticiparse a esa transición se está cerrando.


