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Suben los precios del petróleo y el gas; varias acciones se ven golpeadas con presión bajista.
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En medio del conflicto, el precio de bitcoin se ha mantenido relativamente estable.
A pesar del estallido del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, bitcoin (BTC) ha mantenido una postura firme en los mercados, resistiendo mejor de lo esperado la tormenta geopolítica.
La respuesta iraní —que incluyó ataques con misiles y drones contra instalaciones militares, hoteleras y petroleras en Israel y varios países del Golfo (Bahréin, Kuwait, Irak, Qatar, Arabia Saudita, Omán y Emiratos Árabes Unidos)— generó una presión inmediata sobre los activos financieros globales.
La volatilidad inicial fue intensa, pero bitcoin logró estabilizarse rápidamente tras absorber el golpe.
En concreto, la moneda digital cayó hasta los 63.000 dólares el día del inicio de los ataques (el 28 de febrero), para luego rebotar con fuerza hacia los 70.000 dólares y consolidarse en torno a los 67.000 dólares en la jornada actual, tal como se aprecia en el gráfico.


Este movimiento representa un aumento aproximado del 3% en los últimos siete días y es una señal de fortaleza relativa en medio del caos. En paralelo, el oro —tradicional refugio en tiempos de incertidumbre— se mantiene por encima de los 5.000 dólares, poniendo en evidencia la forma en que los inversores buscan activos alternativos ante la escalada.
Esta dinámica se refleja también en los mercados tradicionales. Wall Street registró caídas el lunes 2 de marzo con la apertura, donde el S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron alrededor del 0,8 %, aunque ambos índices muestran signos de recuperación parcial en la jornada actual.
Sin embargo, la conexión entre el frente bélico y los mercados financieros se hace aún más evidente al observar la crisis energética desatada por el conflicto.
Históricamente bitcoin resiste los conflictos
El enfrentamiento, que ya entra en su cuarto día sin señales claras de desescalada, ha provocado una disrupción severa en el suministro global de petróleo. Esto, tras los ataques iraníes a infraestructuras clave y el bloqueo —o paralización por riesgo— del estrecho de Ormuz.
Se trata de un paso marítimo que es el único acceso desde el Golfo Pérsico al océano abierto, lo que lo convierte en uno de los puntos estratégicos más críticos del mundo. Por allí transita cerca del 20 % del petróleo global.
Como consecuencia directa, el crudo Brent ha subido un 8% en las últimas sesiones, superando los 83 dólares por barril —su nivel más alto desde inicios de 2025—. La situación ha imposibilitado las exportaciones para la mayoría de los países de la región, obligando a Arabia Saudita a explorar rutas alternativas con costos mucho más elevados.
Este contexto de shock energético y riesgo inflacionario contrasta con el comportamiento histórico de bitcoin en crisis similares. Como reportó KriptoNoticias, en abril de 2024 la moneda cayó un 7 % tras la escalada entre Israel e Irán; de igual forma, en febrero de 2022 el inicio de la invasión rusa a Ucrania llevó a BTC hasta los 34.000 dólares.
No obstante, en este episodio de 2026, bitcoin ha logrado sostenerse, e incluso mostrar mayor resiliencia que antes, aun estando en medio del desarrollo de las operaciones militares.
Esta fortaleza actual podría indicar que los inversores empiezan a percibir bitcoin como un refugio de valor comparable al oro en tiempos de inestabilidad geopolítica extrema.
Aún así, la incertidumbre sobre el rumbo y la duración del conflicto persiste: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado que las acciones bélicas podrían extenderse por cuatro semanas o más.
En este tiempo, existe la posibilidad de que la estabilidad del activo no responda enteramente a su rol como «refugio», sino a una estrategia de espera por parte de los tenedores, quienes usualmente evitan ventas masivas a la expectativa de nuevos acontecimientos que podrían impulsar aún más el precio.


