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“Esto no es una sorpresa, es una señal de partida”, dice el fundador de esa empresa, Boris Spiwak.
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La licencia 57 de la OFAC abre el sistema bancario venezolano a fintechs estadounidenses.
El panorama de los activos digitales en Venezuela atraviesa un cambio estructural tras la reciente actualización regulatoria por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de los Estados Unidos. El neobanco Qash, especializado en operaciones con stablecoins, anunció el inicio de una expansión estratégica en el país caribeño.
Boris Spiwak, fundador de Qash, señaló en LinkedIn el miércoles 15 de abril que la empresa se ha estado preparando anticipadamente para este escenario legal, que ahora permite establecer un corredor formal entre los rieles de stablecoins con sede en Estados Unidos y los canales bancarios oficiales de Venezuela.
Según el directivo, la medida “no es una sorpresa, sino una señal de partida” para formalizar el flujo de capitales y pagos transfronterizos que, hasta ahora, operaban en un entorno restrictivo. A su juicio, están listos para “expandirse agresivamente” en el mercado venezolano.
Por ello, la estrategia de Qash se centra en ofrecer una infraestructura fintech que agilice los pagos de la diáspora y las operaciones de inversores mediante el uso de activos digitales vinculados al dólar. En este sentido, Spiwak enfatizó que la empresa busca liderar la conexión entre la tecnología financiera moderna y el sistema bancario local, aprovechando que la Licencia General No. 57 crea un entorno propicio para el desarrollo de soluciones de pago legales y eficientes, en base a los lineamientos que se exigen en EE. UU.
Los detalles adicionales sobre el despliegue de estos servicios y las alianzas con empresas locales se discutirán formalmente la próxima semana durante el Startup Venezuela Summit en Miami.
La licencia 57, que entró en vigencia el pasado 14 de abril, autoriza el procesamiento de servicios financieros con el Banco Central de Venezuela (BCV), el Banco de Venezuela, Banco Digital de los Trabajadores y Banco del Tesoro —instituciones clave del Estado venezolano—, permitiendo la integración de tecnologías basadas en registros distribuidos con el sistema bancario tradicional.
Así, el marco legal ahora abarca un paquete completo de servicios que incluye transferencias, monederos digitales, dinero móvil y procesamiento de pagos con tarjeta. Además, la normativa proporciona protecciones de puerto seguro para las instituciones financieras intermediarias, lo que reduce el riesgo para las entidades internacionales que deseen facilitar el envío de remesas o pagos comerciales hacia la nación suramericana.
Este cambio en la política regulatoria ya ha mostrado efectos inmediatos en otros sectores del ecosistema. Recientemente, Binance —el mayor exchange de activos digitales del mercado— reincorporó a la banca pública venezolana como método de pago dentro de su plataforma de comercio entre pares, como reportó KriptoNoticias.
Con esta reapertura, Venezuela comienza a reinsertarse de manera progresiva en el sistema financiero internacional bajo marcos específicos autorizados por las autoridades estadounidenses. El movimiento de firmas como Qash da a entender que todo parece estar alineándose en función de la formalización de la economía digital en esa nación.


