La búsqueda de marcos regulatorios alternativos ha llevado a diversos emprendedores tecnológicos a considerar Centroamérica como un campo de pruebas para nuevos modelos de gobernanza. Entre ellos está Tomek Kołodziejczuk, quien durante una década lideró el Bitcoin Film Festival en Varsovia, y ahora decidió trasladar su residencia desde la estabilidad económica de Polonia hacia la isla de Roatán, en el Caribe hondureño. Su destino es Próspera, una Zona de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) que permite a las empresas operar con bitcoin (BTC) como unidad de cuenta legal y seleccionar sus propios marcos normativos.
Esta transición desde el activismo hacia la construcción de infraestructura responde a una pérdida de confianza en las estructuras de poder tradicionales de Europa. En una entrevista, el 13 de abril de 2026, con el podcast Bitcoin Latam Report, Kołodziejczuk afirmó que las instituciones establecidas difícilmente ceden autonomía de forma voluntaria, calificándolas de «ocupadas» por intereses burocráticos.
Para el inversor, la parálisis que percibe en los Estados modernos es el principal obstáculo para la adopción de modelos financieros más dinámicos, lo que motivó su búsqueda de un entorno con mayor flexibilidad civil.
He estado tratando de cambiar la mentalidad de mi comunidad en Polonia durante años… eventualmente me di cuenta de que no estaba funcionando mucho. Los países ya ocupados por su propia mafia institucional no van a ceder el poder voluntariamente.
Tomek Kołodziejczuk.


Honduras y Bitcoin, un laboratorio de autonomía en el Caribe
En Próspera, encontró flexibilidad traducida en el hecho de que la zona mantiene autonomía en materia civil y regulatoria, mientras aplica el derecho penal hondureño. Las tasas impositivas incluyen 5% sobre renta personal, 1% sobre renta corporativa y 2,5% de IVA. No cobra impuesto a las ganancias de capital ni a herencias.
Adicionalmente, las empresas pueden seleccionar marcos regulatorios de otros países o los propios de Próspera. Para Kołodziejczuk, destaca el hecho de que bitcoin opera como unidad de cuenta para impuestos y contabilidad dentro de la zona.
Bajo este esquema, asegura que desarrolla su iniciativa denominada Bitcoin District, a través de la cual organiza juegos, hackathons y retiros internacionales, con la proyección de desarrollar un ecosistema residencial en los próximos tres años.


Sin embargo, la seguridad jurídica de estos proyectos permaneció bajo escrutinio durante años. El modelo de las ZEDE fue objeto de intensos debates legislativos y judiciales en Honduras, donde sectores del gobierno cuestionaron su constitucionalidad, como reportó KriptoNoticias en su momento. Aunque, un cambio reciente de gobierno ha generado expectativas favorables para Próspera, ya que el nuevo Ejecutivo muestra mayor apoyo a las zonas económicas especiales.
A este panorama político se suma el desafío de la ejecución en el terreno. Aunque Próspera registra unas 400 empresas tras cinco años de operación, el camino hacia una comunidad plenamente integrada es incierto. El propio Kołodziejczuk admite que involucrar a la población local de Roatán en una economía digital incipiente resulta complejo, y que la «economía circular» basada en bitcoin sigue siendo más una aspiración que una realidad cotidiana en la isla.
La participación de la comunidad es difícil de medir. Es difícil de mantener, especialmente en un país donde la gente no está muy centrada en el crecimiento tecnológico. La gente está más enfocada en el trabajo de campo y en el turismo. Es difícil en países donde la gente no tiene recursos para invertir sus ahorros. Hoy en día, la mayor utilidad de Bitcoin sigue siendo la de reserva de valor.
Tomek Kołodziejczuk.
Crecen los enclaves con bitcoin en Latinoamérica
En Roatán opera también el Bitcoin Center, un centro dedicado a la enseñanza y promoción de Bitcoin. La escuela Amity, que forma parte de este centro, es dirigida por Dusan Matuska, un eslovaco que abandonó Europa para establecerse en Honduras.
El caso de Kołodziejczuk refleja una tendencia bitcoiner por establecerse en jurisdicciones con regímenes diferenciados en Latinoamérica. Al final, el traslado de capital y talento desde una economía con un PIB per cápita superior al promedio regional hacia las costas hondureñas plantea una nueva prioridad para estos inversores.
En su visión, la combinación de un código informático descentralizado y leyes adaptables parece ofrecer una certidumbre que ya no encuentran en las economías tradicionales del Viejo Continente.
Queda claro que siguen en proceso de expansión las llamadas ciudadelas de bitcoin o economías circulares basadas e BTC, aunque la mayoría de estas iniciativas aún enfrentan retos importantes. Entre estos desafíos destacan la integración con la población local y la construcción de economías circulares sostenibles más allá de los residentes extranjeros.


