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La liquidez creció 50% en 2026, una presión latente pese a la caída temporal de USDT.
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Proyectan una inflación superior al 600% ante la acelerada impresión de dinero.
La economía venezolana parece haber entrado en una fase de contradicciones que desafía la lógica del ciudadano común. Mientras el costo de la vida mantiene su inercia alcista, el precio del USDT, la stablecoin emitida por la empresa Tether y que sirve de refugio para miles de ahorradores, muestra un retroceso inesperado.
El pasado 5 de abril, el activo cotizó cerca de los 622 bolívares en plataformas como Binance, completando una caída de más del 6,5% en apenas una semana tras haber alcanzado un pico de 682 bolívares el 28 de marzo.
Sin embargo, detrás de este respiro cambiario se esconde una realidad estadística que los especialistas observan con cautela. Hermes Pérez, economista y exjefe de la Mesa de Cambio del Banco Central de Venezuela (BCV), documenta un incremento del 50% en la liquidez monetaria (M2) entre diciembre de 2025 y marzo de 2026.


Según Pérez, este excedente de bolívares en el sistema es un factor determinante, ya que históricamente la mayor disponibilidad de moneda nacional termina presionando la demanda de divisas.
La calma actual en el mercado P2P despierta interrogantes, especialmente cuando se compara con los episodios de volatilidad vividos a inicios de año. Este fenómeno provocó que la brecha cambiaria se reduzca significativamente. Como lo reportó KriptoNoticias, el diferencial entre USDT y el dólar de las subastas bancarias pasó del 21,4% al 10,6% en siete días, debido a que mientras la criptomoneda bajaba, la tasa oficial y bancaria subieron hasta rondar los 474 y 570 bolívares respectivamente.
En contrate, en enero de 2026, periodos de expansión monetaria similares al actual coincidieron con picos de USDT que rozaron los 900 bolívares. ¿Por qué el mercado parece ignorar, por ahora, el aumento de la masa monetaria?
Analistas del sector, citados en reportes de KriptoNoticias, sugieren que la respuesta reside en un balance de fuerzas. Por un lado, la inflación acumulada del primer bimestre, que alcanzó el 51,94%, empuja de forma natural a los agentes económicos a buscar protección en USDT. Por otro lado, una oferta de divisas más robusta, impulsada por las exportaciones petroleras y las intervenciones del BCV, ha logrado contener la brecha cambiaria, estabilizando momentáneamente las cotizaciones.
USDT un termómetro de confianza en Venezuela
Pese a la estabilidad de los últimos días, los fundamentos técnicos sugieren que el equilibrio es frágil. La dinámica es similar a la de un embalse que recibe agua constantemente. Quiere decir que si el nivel sube pero la salida es estrecha, la presión aumenta.
Pérez destaca que solo en la semana del 13 de marzo, la liquidez saltó un 12,2%, una cifra que suele actuar como el preámbulo de ajustes en el precio. “La liquidez monetaria creció 50% en lo que va de 2026”, advierte el economista, señalando que esta tendencia expansiva es el combustible habitual de las correcciones en el tipo de cambio.
En este contexto, el comportamiento de USDT se consolida como el verdadero termómetro de la confianza en Venezuela. Si bien el ingreso de divisas por crudo actúa hoy como un dique de contención, el mercado vigila de cerca si el Banco Central será capaz de absorber el excedente de bolívares. De no ser así, la historia económica local sugiere que el valor del refugio digital no tardará en buscar un nuevo techo que refleje la realidad de la masa monetaria en circulación.


