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El 99% de las stablecoins existentes están denominadas en dólares estadounidenses.
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El proyecto incorporó 25 nuevas entidades financieras, consolidando una red bancaria de 15 países.
El consorcio bancario europeo, Qivalis, amplió su base a 37 instituciones financieras con el objetivo de avanzar en el lanzamiento de una stablecoin en euros bajo el marco regulatorio MiCA. El anuncio fue realizado el 20 de mayo de 2026, en medio de una aceleración de iniciativas bancarias orientadas a la emisión de dinero digital.
El proyecto incorporó 25 nuevas entidades financieras, entre ellas ABN AMRO, ING y Rabobank, consolidando una red bancaria de 15 países. La iniciativa de Qivalis busca emitir una stablecoin en euros con respaldo 1:1 en la moneda europea, diseñada para su uso en pagos y liquidaciones dentro de redes de criptomonedas.
El movimiento se desarrolla en un mercado global de stablecoins que supera los 323.000 millones de dólares de capitalización, con volúmenes de transacción anuales superiores a los 30 billones de dólares, según estimaciones del sector. Este mercado mantiene una concentración extrema: alrededor del 99% de las stablecoins están denominadas en dólares estadounidenses, mientras que el euro representa apenas entre 0,2% y 0,3% del total global.
En el segmento europeo, el mercado de stablecoins se sitúa entre los 680 y 910 millones de dólares, equivalente a unos 650 y 900 millones de euros. Aunque ha crecido tras la implementación de MiCA, sigue siendo un nicho reducido frente al dominio del dólar. Dentro de este ecosistema, EURC de Circle es uno de los principales activos en circulación, tal como reportó KriptoNoticias.
Las proyecciones de S&P Global apuntan a que el mercado europeo de stablecoins podría expandirse hasta 1,1 billones de euros en 2030, impulsado por la adopción institucional, la tokenización de activos y el uso creciente de pagos programables en redes de criptomonedas.
Sin embargo, el avance del proyecto ocurre en un contexto de debate regulatorio y estructural. El Banco Central Europeo ha mostrado cautela respecto al impacto de las stablecoins en la estabilidad financiera, mientras persiste la incertidumbre sobre la demanda real de una alternativa en euros frente a la liquidez y profundidad del mercado dominado por stablecoins en dólares.
En paralelo, la competencia global por la infraestructura financiera digital continúa intensificándose. Estados Unidos, por su parte, avanza con reglamentos específicos como la ley Genius para stablecoins, mientras otras jurisdicciones consolidan regulaciones propias para activos digitales, generando un entorno de competencia normativa entre regiones.
En este escenario, la expansión de Qivalis refleja un intento coordinado del sistema bancario europeo por reforzar el papel del euro en la economía digital. El desenlace dependerá de si esta infraestructura logra tracción fuera del ámbito institucional, en un mercado donde la liquidez, la adopción y los efectos de red siguen concentrados en activos denominados en dólares dentro del ecosistema global de criptomonedas.


