Ripple y la firma de criptografía Project Eleven desarrollan un prototipo de wallet de custodia resistente a computadores cuánticos, el cual está siendo sometido a pruebas activas en los validadores de la cadena de bloques XRP Ledger (XRPL).
Según un anuncio publicado este 19 de mayo por el equipo de Project Eleven, el trabajo incluye la implementación de firmas híbridas poscuánticas, pruebas de rendimiento en Devnet y una arquitectura de custodia diseñada para resistir ataques de computación cuántica.
Aunque hasta el momento, la información no precisa cuántos validadores están probando el prototipo, ni qué porcentaje de la red XRPL participa en las pruebas, la colaboración forma parte de la Fase 2 de la hoja de ruta publicada el 20 de abril por Ayo Akinyele, director sénior de ingeniería de RippleX.
Según Ripple, el objetivo de esta fase, prevista para la primera mitad de 2026, es evaluar el impacto completo de la criptografía poscuántica sobre el rendimiento, el almacenamiento y el ancho de banda de la red, e identificar los ajustes arquitectónicos necesarios.
El detonante de la iniciativa, según el documento publicado, fue una investigación reciente de Google Quantum AI, reportada por KriptoNoticias. La misma mostró que la criptografía que utilizan la mayoría de las redes de criptomonedas hoy puede ser vulnerada por computadores cuánticos suficientemente avanzados, incluyendo los algoritmos que protegen wallets, firman transacciones y resguardan activos digitales.
Project Eleven, como empresa especializada en criptografía poscuántica, participa en el proyecto con el fin de construir e implementar las soluciones técnicas que Ripple requiere para completar las fases de transición. La firma construye una implementación de prueba de concepto de firma híbrida poscuántica, que incluye pruebas a nivel de validadores, pruebas comparativas en Devnet y un prototipo de wallet de custodia poscuántica.
XRP Ledger, con ventaja estructural frente a otras redes
Ripple señala que el XRPL cuenta con capacidades nativas que facilitan la migración: rotación de claves a nivel de cuenta, que permite a los usuarios reemplazar claves vulnerables sin cambiar su cuenta, y generación de claves basada en semillas para derivar nuevo material criptográfico de forma determinista. Ambas capacidades, según la empresa, no existen de forma nativa en redes como Ethereum.
Project Eleven por su parte advierte que el riesgo no es solo técnico sino operativo, ya que afecta a cada titular de XRP y a cada aplicación construida sobre la red.
La firma también contempla un escenario de emergencia denominado «Q-Day»: si la criptografía clásica se compromete antes de completar la migración, el XRPL activaría un plan de contingencia que impediría el uso de firmas clásicas y permitiría a los usuarios migrar fondos mediante pruebas de conocimiento cero.
La hoja de ruta también contempla una transición completa a firmas poscuánticas como enmienda formal al protocolo XRPL, con meta en 2028. Para entonces, según Project Eleven, la red deberá procesar firmas resistentes a ataques cuánticos sin comprometer su velocidad de liquidación determinista.
Hasta ahora, solo el 0,03% del suministro de XRP está expuesto a ataques cuánticos, frente al 35% de Bitcoin, lo que posiciona a XRPL como la blockchain más avanzada en preparación poscuántica.
Se trata de una serie de acciones en la que avanzan muchas empresas y redes. Esto, porque aun cuando la amenaza cuántica no es inmediata, el escenario harvest now, decrypt later —donde atacantes almacenan datos cifrados hoy para descifrarlos con futuros computadores cuánticos— ya genera urgencia real en la industria.


